Las urnas juzgarán

El ‘somos más’ de Pedro Sánchez sirvió para la investidura que le permitió llegar a la Moncloa y activar la amnistía que un día aborreció, pero no le ha evitado la cita electoral que no quería. A partir de ahí ha caminado como un faquir sobre los clavos de la falta de apoyo parlamentario, entre las ascuas de la corrupción; ensayando el más difícil todavía: gobernar sin Presupuestos actualizados.

Ceuta ha convertido la resistencia de manual en una lucha agónica contra lo imposible y el fracaso de los decretos sobre la vivienda ha colmado el vaso. Sánchez dice que las urnas juzgarán a quienes los derrumbaron. Pero los electores juzgarán más cosas: buenas y malas, el aumento del salario mínimo interprofesional o la pobreza infantil; la calidad democrática, las recetas para la vivienda, que no son unívocas, y también la oferta de la alternativa. Es la hora de la complejidad.