Las nuevas normas de la DGT pillan por sorpresa en su primer día en vigor

Coger la moto, subirse a una bicicleta o ponerse al volante se hace desde este jueves bajo nuevas reglas de circulación. Las nuevas normas de tráfico de la DGT han entrado en vigor este 1 de octubre con nuevas regulaciones para motoristas, ciclistas, usuarios de patinetes y algunos conductores profesionales. El casco pasa a ser obligatorio en más situaciones, se refuerzan otras medidas de protección y desaparecen algunas de las excepciones que existían hasta ahora.

Sin embargo, en su primer día en vigor, los cambios han pillado por sorpresa a algunos de los afectados. “No tenía ni idea”, reconoce a 20minutos Ester García, de 50 años, mientras aparca su moto. La reforma del Reglamento General de Circulación establece que los motoristas deberán utilizar guantes de protección en vías interurbanas y calzado cerrado en todo tipo de vías. También podrán circular de manera excepcional por el arcén derecho en situaciones de atasco, cuando esté permitido, y a una velocidad máxima de 30 km/h.

Una vez familiarizada con las nuevas medidas, García las recibe con buenos ojos y hace especial hincapié en la obligatoriedad de los guantes: “Me parecen totalmente adecuadas. Los guantes son imprescindibles en la moto porque, en cualquier caída, lo primero que apoyas es la mano. Me parece un básico”.

La entrada en vigor también ha sorprendido a quienes se mueven sobre dos ruedas para trabajar. Yoxiuriel, una rider de 18 años, tampoco estaba al tanto de los cambios. Desde este jueves, quienes repartan en bicicleta, patinete, ciclomotor o motocicleta deberán llevar casco y chaleco reflectante durante la totalidad de su jornada laboral. La rider, que desconocía la nueva obligación, la ve con buenos ojos: “A mi me parece bien, porque así una tiene más seguridad y nos notan más”.

El cinturón, ya sin excepciones

Otros habían oído hablar de la reforma de la normativa, aunque sin conocer todavía todos sus detalles. Es el caso de Ricardo Esteban López, transportista de 37 años. “He escuchado algo, pero no sé muy bien qué trae la nueva normativa”, admite.

A él, uno de los cambios le toca de cerca: el cinturón de seguridad. Desde este jueves, taxistas, repartidores de mercancías durante operaciones de carga y descarga y profesores de autoescuela deberán llevarlo abrochado también mientras trabajan en ciudad, al desaparecer las exenciones que tenían hasta ahora. Para Esteban, en principio, no supone un gran cambio, pues considera su uso algo “básico”: “Te pones el cinturón, conduces, cuando llegas a tu destino te lo quitas y ya está”.

La cosa cambia, reconoce, en trabajos que obligan a estar bajando y subiendo continuamente del vehículo. Los fines de semana conduce un camión de la basura y, cuando encadena paradas muy próximas, solía acogerse a la excepción y prescindir del cinturón. “Paras aquí, paras más adelante y es ridículo estar poniéndote y quitándote el cinturón”, explica. Con la nueva normativa, asume, ya no habrá excepción: “Me imagino que ahora, al ser obligatorio, habrá que ponérselo hasta para eso”.

Para Alquilino Gabarre, taxista de 43 años, la nueva obligación cambia poco su rutina. A diferencia de otros entrevistados, conocía la entrada en vigor de la medida, pero asegura que ya utilizaba el cinturón incluso cuando podía acogerse a la excepción. “A mí me da absolutamente igual porque lo utilizo siempre. Sé que hasta hace poquito, dentro de ciudad, podíamos no utilizarlo, pero yo siempre lo llevo por seguridad”, afirma.

Nuevas reglas para compartir calzada

Desde el asiento de profesora de autoescuela, los cambios tampoco pasan desapercibidos. Sonia Peñasco, de 50 años, destaca entre las novedades la posibilidad excepcional de que las motos circulen por el arcén y las nuevas distancias de seguridad respecto a bicicletas y vehículos de movilidad personal. En su caso, la obligación de llevar el cinturón durante las clases tampoco supondrá un cambio en la práctica: “Es una norma que ya teníamos nosotros interna, es una seguridad añadida a nuestra propia seguridad como conductores y de enseñanza”.

Su valoración del conjunto de la reforma, no obstante, contiene matices. “Algunas están muy bien puestas, pero otras habría que haberlas pensado un poquito más”, señala. Peñasco apunta especialmente a la convivencia en la calzada entre coches, bicicletas y patinetes. “Creo que a día de hoy Madrid no está hecho para los vehículos ligeros”, sostiene, por lo que considera que “debería haber más vías” para ellos. Aunque valora las nuevas distancias de seguridad para “evitar atropellos” y que los usuarios más vulnerables “no se asusten” al sentir cerca otros vehículos, la profesora de autoescuela reconoce que pueden dificultar la circulación de los vehículos más grandes: “Para nosotros, pues bueno, ahí está la cosa”.

Juan Escudero, de 65 años, conoce bien lo que es compartir la calzada con los coches. Usuario habitual de BiciMAD y de su propia bicicleta, cree que la nueva normativa “tiende a proteger” a los ciclistas, tanto con mayores distancias de seguridad como con la reducción de velocidad al adelantarlos. Entre los cambios, el casco pasa a ser obligatorio siempre en vías interurbanas, al desaparecer las excepciones que existían hasta ahora. Escudero, que va a trabajar en bicicleta hasta Coslada, asegura que esta obligación no cambia sus hábitos: “Yo siempre lo uso”.

Las nuevas medidas le parecen “muy bien”, pero Escudero tiene claro qué echaría en falta para sentirse más seguro sobre dos ruedas: “Habría una mejor que esa y que aumentaría muchísimo más la seguridad: más carriles bici“. Mientras las bicicletas tengan que hacerse hueco entre un tráfico “tan espeso” y conductores que, en ocasiones, circulan de forma “tan imprudente”, considera que su seguridad seguirá estando “bastante hipotecada”.