El verano es un periodo en el que hay que tener especial cuidado con los alimentos. Las temperaturas altas favorecen la proliferación de microorganismos sobre todo cuando se manipulan o no se conservan de forma correcta, especialmente si permanecen mucho tiempo fuera del frigorífico. Y uno de esos alimentos más vulnerables son los huevos.
Ya sea para comer directamente o bien para elaborar recetas con ellos, hay que tener cuidado tanto en su manipulación como en su conservación. Y, es que, uno de los riesgos asociados al consumo de huevos es contraer Salmonella. Esta bacteria puede provocar salmonelosis y que se encuentra con mayor frecuencia en huevos y carnes crudas de aves y otros animales, provocando síntomas como fiebre, diarrea y calambres abdominales.
Esto no significa que todos los huevos produzcan esta infección, pero sí tienen un alto riesgo de contaminación, algo que se reduce con medidas sencillas de higiene, conservación y cocinado
¿Por qué hay que extremar las precauciones con los huevos en verano?
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda que, después del cocinado, los alimentos que no vayan a consumirse inmediatamente se conserven en refrigeración. También aconseja cocinar los huevos hasta que la clara y la yema estén cuajadas y servir inmediatamente después del cocinado aquellos alimentos que contengan huevo.
Por otro lado, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recuerda, además, que una de las causas de las toxiinfecciones alimentarias es dejar los alimentos demasiado tiempo fuera del frigorífico. Mantener una temperatura adecuada, cocinar correctamente y evitar la contaminación cruzada son algunas de las medidas básicas para reducir el riesgo.
¿Dónde hay que guardar los huevos?
Una de las dudas más habituales es por qué los huevos se encuentran fuera de las cámaras frigoríficas en los supermercados y, sin embargo, en casa se recomienda conservarlos en frío. Lo más recomendado es es mantener los huevos refrigerados en casa y evitar someterlos a cambios bruscos de temperatura. Para ello, la nevera debe mantener en una temperatura adecuada y mantener ahí los huevos con especial atención a que no se cumpla la fecha de consumo preferente indicada.
Consejos que debes seguir para manipular los huevos de forma segura
- No es necesario lavar los huevos. Aunque pueda parecer una medida de higiene, AESAN desaconseja lavar los huevos. El lavado puede favorecer que la Salmonella presente en el exterior de la cáscara se transfiera al interior del huevo.
- Lávate las manos antes y después de manipularlos. La higiene de las manos es una de las medidas básicas para evitar la transmisión de microorganismos durante la preparación de alimentos. También es importante mantener limpias las superficies y los utensilios de cocina y evitar que los alimentos crudos entren en contacto con aquellos que ya están listos para consumir. Esta separación ayuda a prevenir la contaminación cruzada.
- Cocina bien los huevos. La recomendación general de AESAN es cocinar los huevos hasta que la clara y la yema estén cuajadas. Un cocinado adecuado ayuda a reducir el riesgo de infección por microorganismos como la Salmonella. La AESAN señala específicamente que los huevos fritos y las tortillas poco cuajadas deben consumirse inmediatamente después de su elaboración.
- No dejar los huevos cocinados a temperatura ambiente. La EFSA recomienda no dejar los alimentos cocinados a temperatura ambiente durante más de dos horas y refrigerarlos cuanto antes, por debajo de 5ºC. Esta recomendación cobra especial importancia en comidas al aire libre, barbacoas, excursiones o picnics. Si preparas una tortilla u otro plato con huevo y no vas a consumirlo en el momento, debes conservarlo refrigerado al momento.
- Cuidado con elaboraciones como mayonesa casera u otras elaboraciones. Las preparaciones elaboradas con huevo crudo requieren especial atención. Es el caso, por ejemplo, de la mayonesa casera y otras salsas o recetas que utilizan huevo sin cocinar. AESAN recomienda extremar las medidas de higiene, cascar los huevos en un recipiente diferente al que se utilizará para preparar la receta, elaborar estos alimentos con la menor antelación posible y mantenerlos siempre refrigerados. Además, aconseja desechar lo que no se haya consumido en el día.
- Evita la contaminación cruzada. No basta con cocinar correctamente los alimentos. También es importante evitar que los ingredientes crudos contaminen los productos ya cocinados o listos para consumir. La EFSA señala que el contacto entre alimentos crudos y alimentos listos para el consumo es una de las vías por las que pueden producirse contaminaciones.

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