Por una vez

Por una vez, el Presidente del Gobierno se ha comportado como un ser racional. La legislatura ha sido un fracaso. El hecho de que la mayoría presuntamente progresista no hayan sido capaces de aprobar presupuestos es sólo un ejemplo de lo que no han sido capaces de hacer, pero lo que sí han hecho es peor: indultos, apropiación de todas las instituciones, irresponsabilidad política… La calidad de nuestra democracia se ha resentido, el nivel de vida ha empeorado y las perspectivas de futuro han desaparecido.

Después de perder las votaciones parlamentarias el pasado viernes, a Sánchez no le quedaba argumento político que exhibir. No era razonable volver a presentar unos decretos ley que no tenían posibilidad alguna de pasar. Y descartada esa posibilidad, ¿qué argumento le quedaba para seguir en el gobierno? No unos presupuestos inverosímiles, ni unos indultos ya otorgados ni una regeneración democrática increíble después de ocho años de gobierno. Seguir en La Moncloa hubiera sido un disparate: sometido a más juicios por corrupción, más sentencias, más informes de la UCO. Con Ceuta abierta en canal, la inflación descontrolada, los fondos europeos desaparecidos, la inmigración ilegal descontrolada, y el enfado de los ciudadanos a flor de piel, no era razonable seguir.

Prepárense para 54 días de demagogia y muros levantados, para muchos adjetivos y pocos sustantivos y para votar, finalmente, en libertad

Y es verdad que el fiasco de los Reales Decretos Ley ha dado a la izquierda un argumento. Falaz, tramposo y maniqueo, pero tienen de qué hablar. Así que prepárense para 54 días de demagogia y muros levantados, para muchos adjetivos y pocos sustantivos y para votar, finalmente, en libertad. Eso es lo bueno de que Sánchez no haya conseguido convertirnos en Venezuela: podemos votar. Y debemos hacerlo y evitar el voto por correo. Por una vez.