El director general de Tráfico, Pere Navarro, presentó este 24 de septiembre la modificación del Reglamento General de Circulación (RGC) que entra en vigor el 1 de octubre. Una reforma enfocada expresamente en reforzar la protección de los colectivos considerados vulnerables en la vía, como peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal. En ella, se incluye la modificación de distintas normas para otorgar una protección prioritaria a estos usuarios frente a turismos y camiones, con el objetivo de alinearse con la Agenda 2030 y la Estrategia Nacional de Seguridad Vial.
Sin embargo, desde la Alianza Nacional de Auxilio en Carretera han expresado su profunda preocupación al constatar que la norma omite por completo a los operadores de grúa de asistencia. La organización lamenta que no se haya considerado en la normativa a estos profesionales como usuarios vulnerables de la vía, a pesar de que deben abandonar sus vehículos y trabajar a pie sobre la calzada para atender averías y retirar vehículos inmovilizados. Consideran que conlleva un riesgo extremo de atropello, sobre todo en vías de alta capacidad.
¿Por qué exige el sector de auxilio ser considerado como colectivo vulnerable?
Los profesionales del auxilio en carretera desarrollan una labor indispensable para la seguridad vial y la fluidez del tráfico al atender accidentes en la calzada y retirar obstáculos. Sin embargo, cada intervención obliga al operario a convertirse en un peatón expuesto directamente al flujo de tráfico a escasos metros de vehículos que circulan a gran velocidad.
Como ha denunciado el portavoz de la Alianza, Xavier Martí, “cada vez que un operador baja de la grúa para ayudar a un conductor, su familia no sabe si volverá a casa”, recalcando que “detrás de cada grúa hay una persona que ha salido a salvar la vida de otro conductor”. Además, señalan desde la asociación las condiciones: el deficiente estado y mantenimiento de los arcenes, la escasez de personal destinado a la conservación de las carreteras y la falta de efectivos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil para custodiar las incidencias.
De igual forma, consideran que mientras la DGT implementa medidas como conos conectados o radares en zonas de obras para proteger a los operarios de mantenimiento de carreteras, deja desamparados a los gruistas. A ello se añaden las discrepancias en las estadísticas oficiales sobre atropellos y fallecidos en el último lustro frente a los datos que contabilizan las propias empresas y medios de comunicación.
¿Qué medidas concretas solicitan los gruistas a la DGT para frenar los atropellos?
La Alianza de Auxilio en Carretera ha solicitado formalmente al director de la DGT la puesta en marcha urgente de un plan específico de protección para los operadores de auxilio en carretera. Este plan debe incluir un refuerzo real de la vigilancia del tráfico, un mejor mantenimiento de las infraestructuras viarias y una mayor coordinación entre todos los servicios de emergencia que intervienen en un incidente.
Asimismo, la organización reclama la activación inmediata de una campaña eficaz de educación y concienciación vial enfocada en que los conductores conozcan y comprendan la necesidad de actuar con prudencia al aproximarse a una grúa o a un vehículo detenido y hacerlo, reduciendo la velocidad, aumentando la distancia de seguridad y cambiando de carril siempre que las condiciones de la carretera lo permitan.

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