Casi una veintena de países de la UE creen que la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez no es la adecuada y aunque haya sido de manera implícita se han mostrado en contra de las decisiones en torno a la regularización masiva de migrantes y la gestión de la crisis en Ceuta. Este grupo, liderado por la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pide un mejor control de las fronteras exteriores de la UE y unas medidas de más mano dura: es más, empujan para que se pueda suspender la concesión de asilo en escenarios como el que se vive en la ciudad autónoma.
Así lo han expresado en un desayuno y con un documento firmado por Polonia, Finlandia, Países Bajos, Bélgica, Eslovenia, Austria, Grecia, Lituania, República Checa, Chipre, Hungría, Alemania, Eslovaquia, Malta, Suecia y Bulgaria, además de las propias Italia y Dinamarca. Son algunos de los Estados miembros que ya en agosto expresaron sus dudas y sus críticas por la situación en la ciudad autónoma con la entrada de hasta 80.000 personas desde Marruecos.
“He pedido a la Comisión que examine qué ocurre cuando un país hace prácticamente todo lo contrario que los demás: alguien entra ilegalmente en un país y, de repente, se le permite quedarse legalmente. Considero que esto va en contra de la política migratoria que hoy defiende una amplia mayoría en Europa. He pedido a la Comisión que siga estudiando este asunto”, sostuvo Frederiksen, con una referencia indirecta a la política del Gobierno español. Además, fuentes consultadas por 20minutos explicaron que tanto Italia como Dinamarca empujaron para incluir en las conclusiones tanto un mejor control de las fronteras como la necesidad de herramientas para frenar políticas de este tipo; otros gobiernos, además, habrían alertado del “efecto llamada”.
Por su parte, Meloni ha reclamado aumentar “la vigilancia” en las fronteras, con el foco puesto en lo sucedido en Ceuta y ha reclamado también, según un comunicado del Ejecutivo italiano, “una revisión específica de la legislación europea para mejorar la eficacia de los nuevos procedimientos de detención de migrantes irregulares durante los controles fronterizos”. Es más, Italia ha acordado con España alargar una semana más los controles en frontera con vistas a poder levantarlos la semana que viene… pero el tono en el debate sigue siendo bronco.
No obstante, a lo largo de las últimas horas el Gobierno ha insistido en que llega a la cumbre con cifras que respaldan sus políticas. Fuentes de Moncloa apuntaron en este sentido que las llegadas irregulares por la ruta Atlántica han caído un 74% y que España cumple con creces con todos los compromisos comunitarios en materia migratoria.
El mensaje del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, fue más conciliador. “Los números muestran que el enfoque integral de la UE está funcionando: los cruces fronterizos irregulares hacia la UE están en su nivel más bajo desde 2021. Pero debemos permanecer vigilantes e intensificar la lucha contra el tráfico de migrantes y contra todas las formas de instrumentalización de los migrantes”, sostuvo.
Eso sí, a las palabras de Frederiksen y Meloni se sumó también por ejemplo el primer ministro austriaco, Christian Stocker, que aseguró que el Gobierno mandó “una mala señal” con la regularización. “Desde España se envió una señal al legalizar a muchos migrantes que se encontraban en situación irregular en el país. Y esa no es una buena señal, ya que en Europa nos esforzamos por combatir la migración irregular, por asegurar nuestras fronteras y por lograr la colaboración de terceros países”, sostuvo ante los medios.
Mucho más duro fue el líder checo, Andrej Babis. “Vemos lo que está pasando en España. Hay políticos capaces de sustituir a la población por migrantes con tal de mantenerse en sus puestos y seguir en el Gobierno”, alertó por su lado.
Sánchez, por su parte, quiso celebrar la “solidaridad” con Ceuta y el “compromiso” de las instituciones con la situación que vive Ceuta. “Europa está hoy más presente de lo que ha estado nunca en Ceuta y Melilla”, sostuvo pese a las tiranteces con algunos de sus homólogos con respecto a la regularización de migrantes.
El jefe del Ejecutivo separó las conversaciones sobre Ceuta del debate más amplio sobre migración y matizó que “hay otros países” que están haciendo regularizaciones aunque lo llamen de otra manera. “Hay posiciones muy diferentes, pero hemos logrado un acuerdo” en las conclusiones que se basa “en el pacto de migración y asilo”, entre otros puntos importantes. De este modo, Sánchez ha quitado hierro a las palabras de otros socios. “Otros gobiernos han puesto sobre la mesa propuestas para luchar contra la migración irregular, y estamos abiertos a ver esas propuestas”, añadió.
Al mismo tiempo, aseguró que el resto de colegas europeos no le han pedido explicaciones sobre la entrada de buques de la armada marroquí en aguas españolas. Sí afeó lo que dijo sobre el asunto migratorio el primer ministro checo. “Es el mismo discurso que tiene Vox en España”. El presidente ha defendido que España es “un alumno aventajado en la lucha contra la migración irregular” y las entradas de migrantes irregulares ha bajado “más de un 70%” por la ruta Atlántica. “Una cosa es el bla, bla, bla, y otra cosa son los hechos”, terminó.

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