Como establece el refranero español: “Piensa mal y acertarás”. Un objeto tan pequeño como una moneda puede que no percibas que está colocado entre los limpiaparabrisas hasta que te encuentres dentro del vehículo o te pongas en marcha y caiga.
Eso es lo que buscan los delincuentes; las técnicas más de moda para robar coches consisten en crear una distracción para el conductor que llegue poco después de acceder al habitáculo o de ponerse en marcha. ¿Por qué? Son prácticas rápidas y sencillas de llevar a cabo y que, además, están tipificadas como hurto y no como robo, por lo que, en caso de ser descubiertos, las consecuencias legales a las que se enfrentan son, por norma general, menos graves.
¿Cómo ejecutan este tipo de robos los delincuentes?
Ponte en situación: tu coche está estacionado en la calle y tú, como cualquier otro día, accedes y procedes a sacarlo para desplazarte a tu siguiente destino. En el momento en el que el vehículo avanza unos metros, un pequeño objeto que parece (y es) una moneda, generalmente de uno o dos euros, se mueve por el parabrisas hasta que cae al suelo.
Es entonces cuando muchos conductores deciden cometer el error que espera el delincuente: abandonar el habitáculo para comprobar qué era el pequeño objeto o directamente para recoger la moneda. Este despiste es el pistoletazo de salida que utilizan para abandonar su escondite y acceder a un coche desprotegido, normalmente en marcha y con las llaves colocadas, que permite a los delincuentes hurtar en la cara de los conductores sus automóviles.
Diferencia entre robo y hurto de un coche
La ley establece una línea divisoria muy clara entre el robo y el hurto en función de los medios empleados por el autor para consumar la sustracción:
- Por un lado, el hurto consiste en apoderarse de bienes muebles ajenos con ánimo de lucro y sin la voluntad de su dueño legítimo, pero sin emplear fuerza en las cosas ni violencia o intimidación en las personas. Dado que en el truco de la moneda o de la botella es el propio conductor quien, asustado o intrigado, desciende de forma voluntaria dejando el motor encendido, las llaves puestas y las puertas abiertas, los ladrones no tienen que forzar cerraduras, romper cristales ni amenazar a nadie. Al no concurrir fuerza ni violencia física, el Código Penal califica esta acción jurídicamente como hurto.
- Por su parte, el robo requiere de manera obligatoria que el autor actúe utilizando fuerza en las cosas para acceder al botín (como forzar una cerradura o romper una ventanilla) o bien empleando violencia o intimidación sobre las personas (como amenazar, coaccionar o agredir físicamente al conductor). Este delito cuenta con una calificación jurídica muy superior y acarrea graves penas de cárcel de hasta tres años.
El Código Penal español castiga el delito de hurto de forma proporcional al valor económico de lo sustraído. Cuando supera los 400 euros (el caso de cualquier coche), el delito se castiga con una pena de prisión de seis a dieciocho meses.

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