Cuando las papas queman, hay un hombre que siempre aparece. Se llama Mikel Merino y este martes lo ha hecho de nuevo. Rozaba España una derrota que no conocía desde hacía una cuarentena de partidos, pero salió el centrocampista del Arsenal al rescate: doblete para darle la vuelta al gol inicial de Perisic, iniciando y culminando la remontada ante una Croacia que se sigue hundiendo, y la Roja está ya en la siguiente ronda de la Nations League.
Después de un pleno de victorias en sus tres primeros partidos, la Roja se plantó en Split con la esperanza de dejar sellado su billete a los cuartos de final de la competición continental con dos partidos, que se jugarán en noviembre, de margen. Pero el encuentro demostró ser mucho más difícil de lo que podría pensarse tras el 4-1 en el Pizjuán la semana pasada o el 0-7 que Inglaterra le endosó a los balcánicos el sábado.
Los primeros avisos del cuadro ajedrezado llegaron de la mano de un Perisic muy activo en la banda izquierda, siempre sacando petróleo en los veloces ataques locales. La recompensa para el del PSV llegó en el minuto 17, cuando cabeceó a gol un balón llovido, proveniente de un inmenso Unai Simón, que había desviado previamente un lanzamiento de Matanovic.
Una España lejos de sus máximas revoluciones pudo encajar el segundo pocos minutos después, después de un lío entre el meta español y Laporte, aunque el cancerbero se recompuso rápido para evitar el tanto de Matanovic. También hubo ocasiones para empatar el duelo antes del descanso, impulsadas la mayoría por un Lamine Yamal muy activo pero desafortunado. Suya propia fue la mejor, al filo del entretiempo, al plantarse delante de Livakovic, pero la definición se estrelló contra el lateral de la red.
El segundo tiempo arrancó con un control renovado de la Roja y una batería de acercamientos, cortesía del propio Lamine y Dani Olmo, aunque el esperado gol del empate finalmente llegó de las botas de un suplente, Mikel Merino, que había suplido a Baena en el interludio. Olmo cazó un rebote en el área y abrió rápido para el del Arsenal, que con la zurda definió con efecto, imparable para Livakovic.
La temperatura comenzó a subir sobre el césped a base de roces, con los jugadores croatas, al borde de la eliminación, desesperados por encauzar de nuevo el choque. Pero de tanto apurar, Ivan Perisic acabó pasándose de frenada, trastabillando a Cucurella y ganándose una segunda cartulina amarilla no solo muy rigurosa, sino a la postre definitoria, ya que con uno menos sobre el césped, la sentencia acabó llegando, como ya es habitual, de un heroico Mikel Merino, que controló con maestría un envío de Martín Zubimendi para después ametrallar a Livakovic, sentenciar la remontada y finiquitar el parón de selecciones clasificados a cuartos de final.

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