Recuperan el Sorolla desaparecido: “Lo cogí porque me gustó el marco”

Misterio resuelto. El cuadro de Sorolla que el pasado sábado desapareció en el centro de Sevilla ha sido recuperado tras devolverlo la persona que accidentalmente se lo había llevado, un turista procedente de Puebla de Soto, un pequeño pueblo de Murcia, que estaba pasando unos días de vacaciones en la capital hispalense y que lo cogió sin saber que tenía dueño ni cuál era su valor real.

Ocurrió el pasado sábado, alrededor de las 16.00 horas, cuando, según ha relatado el propio Andrés Hurtado en su cuenta de Facebook, paseaba por la calle camino de su hotel, en la céntrica calle San Pedro Mártir, entre Bailén y Rafael González Abreu. Fue entonces cuando vio el cuadro “tirado en la calle”, más concretamente, “apalancado a un macetero de hierro”, después de que “unos chicos” lo hubieran cogido del lugar donde los propietarios lo habían dejado olvidado, en la calle.

“Lo cogí porque me gustó el marco, no por la pintura. Cogí el cuadro y lo subí a mi habitación”, ha explicado Andrés, que en la mañana de este miércoles salió del anonimato en los micrófonos de Radio Sevilla para contar su historia. En el vídeo publicado en sus redes sociales deja claro que, en ningún caso, lo ocurrido fue un “robo”.

En primera instancia, de hecho, Andrés no supo que el cuadro tenía un elevado valor. Pero después utilizó una aplicación de inteligencia artificial de su teléfono móvil para identificar la obra y entonces descubrió que era un Sorolla: “¡Coño, si este cuadro es bueno!”, fue lo que exclamó al enterarse.

Después, conoció la noticia de la desaparición al trascender a los medios de comunicación la denuncia interpuesta por la familia en la comisaría de la Alameda de Hércules. “Entonces, llamé a la Policía para decir que el cuadro lo tenía yo y que no lo había robado”, ha añadido Andrés, que en la tarde de este miércoles seguía esperando a que la Policía fuese a su casa a recoger el cuadro.

Además, ha explicado que pudo localizar el teléfono del dueño y hablar con él para decirle que “estuviese tranquilo”, que “el cuadro estaba en buenas manos”. Aunque a Andrés no le termina de convencer la explicación que el propietario le dio. “El hombre dice que se lo olvidó, que iba a la playa, una cosa muy rara, pero bueno”, concluye