Tras la breve tregua que requiere la solemnidad del desfile militar del 12 de octubre por el Día de la Fiesta Nacional, la actualidad política y las elecciones generales del próximo 29 de noviembre han copado los tradicionales corrillos con los periodistas en el Palacio Real durante la recepción de los reyes. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo han exhibido optimismo ante la cita con las urnas, ambos convencidos de que hay una movilización que puede ser beneficiosa para sus respectivas formaciones políticas. El presidente del Gobierno ha contado que ve “movilización del votante progresista como no la veía desde 2019, más que en 2023”, lo cual le ha sorprendido “gratamente”, mientras que Feijóo augura que su partido mantendrá, “como mínimo”, lo conseguido en 2023: “No bajamos en número de votos. El PP va a superar los ocho millones”.
Así se han expresado ambos en los tradicionales corrillos que han mantenido con los periodistas durante la recepción. Ni uno ni otro atisban una sombra de duda sobre lo que creen que puede suceder el 29-N, pues consideran que sus votantes son los que están más movilizados. En lo que sí están de acuerdo los dos es en el fulgurante ascenso de Vox.
Movilización es una de las palabras que más ha utilizado el jefe del Ejecutivo en su conversación informal con los periodistas, pues considera que los electores progresistas, sobre todo los que más simpatizan con el PSOE, han entendido “el porqué del anticipo”. La movilización que percibe la compara con la de 2019, cuando el PSOE fue el ganador de las elecciones generales, si bien la sorpresa que cree que se puede producir este año le recuerda a 2023, cuando “también parecía que el PP iba a tener 150 escaños”.
De hecho, Sánchez ve al PSOE “en un punto mejor que en 2023”, a pesar de que en esta legislatura, como bien se encarga de recordar un veterano socialista que no confía tanto en esa remontada, se han destapado varios casos de corrupción que afectan de lleno al Gobierno y al partido y empezó con la polémica de la ley de amnistía que podría facilitar en pocas semanas el regreso de Carles Puigdemont.
Sin embargo, el presidente considera que es el PP el que tiene “miedo y muchos nervios”, y que teme en serio perder las elecciones, razón por la cual, según Sánchez, se dedica a “descalificar e insultar”. Es más, ha llegado a manifestar que todas las encuestas que se publican y que dan ganador al PP con mucha diferencia sobre el PSOE se publican “para animar un poco” a Feijóo.
La sensación que tratan de transmitir en el PSOE y en el Gobierno es que los socialistas y Vox son los partidos que más crecen, mientras que el PP está “a la baja”. Según aseguran fuentes del Ejecutivo, las encuestas que manejan dibujan un mapa de España con un gran número de circunscripciones en las que el voto está más que disputado y, sin ser muy específicos, en muchas de ellas ven a los socialistas por delante de los populares. Las mismas fuentes apuntan que la mayoría de encuestas dan al bloque de la derecha un porcentaje de voto de, como mucho, el 51%, un escenario que ven perfectamente remontable.
Pero es una visión del todo distinta a la que tiene Feijóo. En uno de los corrillos con periodistas, el líder del PP ha advertido de que no va a dar ni un voto por perdido “hasta que cierren los colegios electorales” el 29 de noviembre y considera que pese a que suba Vox, los populares se mantendrán, como mínimo, en lo conseguido en 2023: “Nosotros no bajamos de número de votos. El PP va a superar los ocho millones”, ha defendido.
Y como Sánchez, Feijóo considera que su partido está más que preparado, “muy enchufado”, en sus propias palabras, para que haya un cambio de Gobierno en España. El ascenso de Vox —tres o cuatro puntos porcentuales con respecto a 2023, calcula el líder del PP— y que a su vez los populares se mantengan en números similares a los de la anterior cita electoral es, a su juicio, “algo inaudito en Europa”, pues lo lógico sería pensar que el primero le robaría votos al segundo.
De este modo, el presidente de los populares insiste en que “el voto del cambio” es su partido y no otros porque “sigue siendo el partido de Estado”. De ahí que haya defendido una vez más sus diferencias con Vox por mucho que sostenga que pueden entenderse: “Cordón sanitario no, pero cordón umbilical tampoco”.
Las posibles alianzas han sido otro de los temas más recurrentes en los corrillos del Palacio Real, sobre todo en las que Sánchez pueda tejer después del 29 de noviembre si los números le dan y quiere volver a gobernar. Las candidaturas a su izquierda aún no están definidas del todo y la unión de Frente Amplio y Podemos parece más lejana cada día, pero el presidente no ha querido pronunciarse a solo unos días de que cierre el plazo para registrar las coaliciones. “La unidad está en la calle, en las plazas, es real”, se ha limitado a decir, eludiendo a la posibilidad de aprovechar la desunión a su izquierda para movilizar en favor del PSOE.
En Moncloa consideran que las encuestas actuales no reflejan una imagen fiable de lo que puede ocurrir a la izquierda del PSOE porque aún no hay una marca a la que los votantes puedan identificar como posible apoyo en las generales. Así, creen que los sondeos “se reordenarán” cuando los socios “se organicen”.

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