Giorgia Meloni ha reunido este lunes a sus ministros y dirigentes de otras instituciones para analizar la situación del orden público, tras los disturbios del fin de semana en Milán (norte) y en medio de las protestas por el encarecimiento del combustible en el sur del país.
Milán, la capital económica del norte italiano, así como otras ciudades cercanas como Turín o Bolonia, han vivido este fin de semana manifestaciones contra el encarecimiento de la vida. Estas protestas han derivado en violentas escenas de guerrilla urbana y saqueos en las tiendas del centro de las ciudades.
Las movilizaciones convocadas en Milán, Turín o Bolonia para protestar contra el encarecimiento de la vida en Italia han derivado en enfrentamientos violentos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad que se han dejado imágenes de lanzamientos de piedras, petardos y botellas en las principales calles de la ciudad, así como daños materiales y decenas de detenidos.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha condenado los ataques “violentos” porque “manifestarse es un derecho” pero “poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es”. Meloni ha convocado esta ‘cumbre de orden público’ en un momento en el que las protestas dividen el país, justo cuando afronta su último año de legislatura.
El precio del carburante
De hecho, por otro lado el descontento también ha llegado al sur del país, que se ve sacudido desde el pasado viernes por la protesta de los transportistas por el encarecimiento de unos carburantes que ya empiezan a escasear en algunos puntos.
Las protestas, iniciadas el viernes en varias regiones del sur y cuya conclusión está prevista este martes, amenazan con agravar las tensiones en la cadena de suministro y extender sus efectos a otras zonas.
En la región de Campania, los camioneros han bloqueado el enlace entre las autopistas A1 (Milán-Nápoles) y A30 (Caserta-Salerno), lo que provocó retenciones de varios kilómetros y obligó a desviar el tráfico por carreteras secundarias.
El Ministerio de Infraestructuras y Transportes ha convocado para el martes 27 de octubre una reunión con representantes del sector del transporte por carretera, aunque los afectados exigen que se adelante el encuentro y amenazan con alargar la huelga.
El precio medio de los carburantes en las autopistas italianas se situaba este lunes en 2,297 euros por litro de gasóleo y 2,048 euros por litro de gasolina, según los datos del Ministerio de Empresa, a pesar de los intentos del Gobierno por contenerlos.
A las dificultades del transporte de mercancías se suma la escasez de gasolina y diésel derivada de los bloqueos en la refinería de Eni en Taranto (Apulia), un punto estratégico para el suministro de combustible en el sur del país que se encuentra paralizado por protestas laborales en la antigua siderúrgica Ilva. Además, el sector agrícola figura entre los más expuestos a las consecuencias de la huelga, debido a las dificultades para trasladar productos perecederos y al riesgo de que parte de la mercancía quede almacenada sin llegar a los puntos de venta.

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