Los supervivientes del choque de trenes en Toledo relatan el horror: “Ha salido todo el mundo volando”

“Ha salido todo el mundo volando”. Así describe uno de los supervivientes los segundos en los que un AVE de Renfe y un tren de Iryo han colisionado este miércoles a la altura de Urda (Toledo), en un accidente que ha dejado al menos 64 muertos y 80 heridos. El impacto, registrado a las 8.54 horas, ha provocado el descarrilamiento de dos vagones y ha dejado escenas dramáticas entre los pasajeros, algunos de los cuales han tenido que socorrer a los heridos mientras llegaban los servicios de emergencia. Sus testimonios permiten reconstruir los primeros momentos del siniestro y la situación que se vive en el lugar del accidente.

Detrás de esas palabras está Jesús, uno de los pasajeros del AVE accidentado, que ha relatado a la Cadena SER cómo vivió el impacto mientras trabajaba tranquilamente en su asiento. “Casi no te da tiempo a enterarte. Ha habido como una especie de frenazo y ha salido todo el mundo volando”, ha explicado. El pasajero ha contado que se golpeó contra las personas que tenía delante y que, en un primer momento, pensó que se trataba de un descarrilamiento.

Tras el choque, Jesús ha empezado a ayudar a los heridos mientras llegaban los equipos sanitarios. Durante su conversación con la emisora, se encontraba “sosteniendo el suero de una persona herida” para echar una mano a los profesionales de emergencias. “Hay muchos heridos y hay muertos. Aquí hace falta que venga mucha gente”, ha advertido, describiendo lo ocurrido como una “situación de emergencia absoluta”.

El pasajero también ha relatado algunas de las escenas más duras que ha presenciado. Según su testimonio, ha intentado “apartar algunos cuerpos del tren” y ha visto a “un chico con el brazo amputado caminando”. “Hay cuerpos que veo tumbados que no he visto ni moverse”, ha añadido.

Jesús se encontraba junto a uno de los vagones que había caído por el terraplén, “completamente volcado y destrozado”, y que, según ha explicado, “es el coche que se ha llevado la peor parte”. Un agente de la Guardia Civil le había confirmado que se trataba de la “zona cero” del accidente, donde se concentraban los mayores daños. El pasajero teme que todavía queden personas atrapadas en el interior.

Un vagón volcado y una ventana rota para escapar

José Alfonso Encinas, de 71 años, viajaba en el tercer vagón del tren de Iryo cuando se produjo la colisión. En declaraciones a 20minutos, recuerda que el convoy llevaba entre 10 y 15 minutos detenido cuando sintieron un impacto brutal. “De repente nos han embestido. Ha sido una cosa tremenda. Han volado todas las maletas, el asiento donde yo iba sentado se ha desencajado y me he desplazado al otro por la fuerza del golpe”, relata.

“En ese momento oyes el grito de toda la gente”, recuerda con la voz temblorosa. El vagón en el que viajaba, con unas 20 personas a bordo, quedó inclinado sobre el barranco, lo que dificultó enormemente la evacuación. “Ha sido un joven que con los pies, colgado, el que ha conseguido romper una ventana y por ahí hemos salido todos“, cuenta Encinas. A sus 71 años, necesitó la ayuda de un joven pasajero para salir, ya que se mareaba constantemente. “Nos hemos estado ayudando como hemos podido”, asegura.

Aunque ha salido prácticamente ileso, con apenas un par de magulladuras, no todos los pasajeros de su vagón han corrido la misma suerte. Dos mujeres y un hombre han tenido que ser evacuados en camilla por los sanitarios y bomberos, que encontraron grandes dificultades para acceder al interior del convoy. “Se tarda mucho. Tú ves que llega la Guardia Civil, la Policía, los bomberos… pero hasta que se coordina todo para que puedan entrar, los médicos puedan acceder por solo una ventana… es tremendo”, relata. “Una vez ya fuera, cuando ves todo lo que hay, se te viene el mundo abajo”, lamenta.

El impacto en el AVE: un frenazo brutal y pasajeros que salieron despedidos

Cristina Cuerva también viajaba en el AVE accidentado, concretamente en el segundo vagón, y apenas recuerda lo que ocurrió tras el impacto. “Ha habido varios parones por acumulación de tráfico hasta que se ha producido un frenazo muy fuerte y ya solo recuerdo dar vueltas en el suelo”, ha relatado a Canal Sur Radio, según recoge Europa Press. La pasajera, responsable de relaciones institucionales de la empresa andaluza Ghenova, se dirigía a Sevilla cuando se produjo el choque.

Tras el accidente, Cuerva se ha encontrado con una escena de numerosos heridos, algunos de ellos muy graves, tanto dentro de los trenes como en las vías. Según ha explicado, los agentes de la Guardia Civil han sido los primeros en llegar, seguidos de ambulancias, helicópteros y más personal sanitario. “Los servicios de emergencia hacen lo que pueden”, ha señalado, para poder atender a los “muchos heridos y muy graves” que hay tanto dentro de los trenes como en las vías.

Otro de los supervivientes, Fernando, que viajaba hacia Sevilla, ha contado a EFE que durante el impacto “ha saltado todo por los aires” y ha tenido “la sensación de volar”. Una vez fuera del tren, se ha dirigido junto a otros pasajeros hacia la parte delantera del convoy, donde se concentraban los mayores destrozos, para intentar ayudar a los afectados. El hombre ha reconocido que se quedó en estado de shock al encontrarse con heridos y fallecidos durante los primeros minutos tras el accidente. “Esto lo vamos a recordar toda la vida”, ha asegurado, antes de añadir: “Lo importante es que algo así no vuelva a pasar. Se parece mucho a Adamuz”.

“Una mujer ha muerto en mis brazos”

Entre los pasajeros afectados también se encontraba el arquitecto Joaquín Torres, que ha relatado entre lágrimas en Espejo Público uno de los momentos más duros que ha vivido tras el choque: “Una mujer ha muerto en mis brazos”. “Estoy en shock, prefiero no pensar muy bien lo que hemos vivido, y muy desconcertado”, ha confesado durante su intervención en directo desde el lugar del accidente.

Torres ha sufrido una fractura de cadera y otras lesiones leves, aunque ha decidido permanecer en la zona destinada a los heridos menos graves para que los servicios de emergencia puedan atender primero a las víctimas en estado crítico. “Yo al menos no estoy sangrando, me he venido aquí para dejarles trabajar y atender a los que están más graves”, ha explicado. El arquitecto viajaba en el quinto vagón y considera que se ha salvado “de milagro”, ya que el sexto ha quedado “completamente destrozado”.

Unos albañiles, los primeros en llegar

Entre los primeros al llegar al lugar del accidente se encontraba Juan Manuel García Díaz, un albañil que trabajaba junto a sus compañeros en una finca cercana a las vías. “Hemos escuchado un buen golpe y una polvareda”, ha relatado a Europa Press. “Nos hemos imaginado que era el tren porque estábamos al lado de la vía. Algo así tan fuerte no podía ser otra cosa”, ha explicado.

Al acercarse al lugar del siniestro, los trabajadores se encontraron con pasajeros que intentaban escapar de los vagones rompiendo las ventanas. Para facilitarles la salida, cortaron las vallas que separaban la finca de las vías y empezaron a ayudar a quienes no podían caminar. “No daban crédito, entre el shock que tenían…”, ha recordado Juan Manuel, que ha descrito a los supervivientes como personas “muy nerviosas”. Los albañiles también avisaron a los servicios de emergencia, mientras comenzaban a llegar los primeros agentes de la Guardia Civil.