La era dorada de los influencers, donde solo bastaba tener una estética cuidada, mostrar una vida perfecta y hacer algún vídeo que entretuviese durante un rato a sus seguidores parece ser que está llegando a su fin. En las últimas semanas, las grandes cuentas españolas de TikTok e Instagram han sufrido un duro golpe ante el boicot promovido en redes, viendo como sus opiniones personales, declaraciones polémicas o actitudes cuestionables tienen consecuencias.
Las polémicas ya no se perdonan igual y cada movimiento es analizado con lupa, como le ha ocurrido a Jessica Goicoechea. La influencer y CEO de Goi acudió este fin de semana a la boda de Nicole Parra con un vestido que no pasó desapercibido. La catalana fue como invitada con uno de los vestidos estrella de Kim Shui, un diseño que hizo su debut en la colección Primavera/Verano 2020, pero que se hizo tan popular que a día de hoy, 6 años después sigue disponible en su catálogo.
Está confeccionado con su encaje estampado característico de mariposas, con un pronunciado escote en forma de ojo de cerradura en la parte delantera y cuello qi pao. También lo acompaña una abertura lateral en la falda que deja la pierna totalmente descubierta. Si bien el vestido es uno de los más espectaculares de la firma, sus seguidores no lo han encontrado apropiado para ir de invitada a una boda.
El vestido de Goicoechea a juicio: ¿era o no apropiado?
“El vestido es bonito, pero nada adecuado para una boda, no es fino ni elegante”, “No es un vestido para una boda. La protagonista es la novia, no ella“, y “Muy inapropiado el vestido, siempre te ves bella pero creo que te desubicaste, qué lástima” son algunos de los comentarios que podemos ver en la publicación, y los expertos coinciden.
Maripi Robles, experta en comunicación de moda, CEO de No Solo Una Idea y autora del libro Soy diseñador, quiero vender y Antonio Rabadán, diseñador y fundador de Antonio Rabadán Atelier han hablado con Mujer.es sobre el diseño de Kim Shui, coincidiendo que Goicoechea se ha saltado todas las normas de etiqueta.
Para Maripi Robles, el problema no está en el vestido en sí, sino en el lugar elegido para lucirlo: “El vestido me parece un diseño maravilloso desde el punto de vista de la moda. Tiene una silueta muy favorecedora, un estampado sofisticado y una construcción que consigue equilibrar sensualidad y personalidad. Como prenda de pasarela o para una fiesta funciona muy bien, es un 10. Su profundidad hace que inevitablemente la atención se dirija hacia esa zona, convirtiendo el vestido en un foco visual muy potente. Es cierto que si alguien puede lucirlo de una forma impecable es Jessica Goicoechea, pero no ha elegido el mejor momento“.
Por su parte, Antonio Rabadán opina que la confección y el ajuste jugaron en contra de la modelo, ya que el diseño original no queda tan abierto. “Es un vestido veraniego que se entendía muy bien en el desfile de la firma. Seguramente esa apertura se abría tanto porque era una muestra o talla más pequeña que la que necesitaba. Si vemos tanto el desfile como a Dua Lipa, que también lo llevó, no se abría tanto y por lo tanto era algo más discreto. Nunca he visto favorecedor este tipo de escotes“, añadía.
En cuanto a si es adecuado o no para una invitada a una boda, Robles subraya la importancia del respeto hacia los novios. “El problema no está tanto en el vestido como en el contexto en el que se lleva. En una boda, la elegancia consiste en saber destacar sin eclipsar. Cuando una invitada acapara más atención por su estilismo que por acompañar a los novios, se ha cruzado una línea que, por educación, se debe evitar. La libertad actual no significa que cualquier estilismo sea apropiado para cualquier ocasión, porque vestir bien implica entender el contexto”, señala la experta.
Rabadán se muestra en la misma línea, que apela al saber estar (y vestir) en cada ocasión: “No hay que utilizar ninguna norma ni protocolo, simplemente hay que acudir al sentido común y al saber estar. Veo desmesurado un escote así, que puede resultar hasta vulgar en una boda claramente clásica aunque sea veraniega y al exterior. Claramente no es un vestido para acudir a una celebración romántica. Que se lo lleve a Ibiza, pero no a una boda“.
El pasado mayo, Dua Lipa presentó su primera linea de skincare con este vestido de Kim Shui, pero con un detalle que marcó la diferencia, ya que modificó el escote para que no fuera tan abierto. Un acierto para los expertos. En palabras de Maripi Robles, “la comparación con Dua Lipa demuestra cómo un pequeño cambio puede transformar completamente la percepción de un vestido. Su versión incorpora una modificación en el escote que reduce considerablemente la exposición. El diseño sigue siendo sexy y moderno, pero tiene un mayor equilibrio entre sensualidad y sofisticación. En el formato de Dua Lipa sí hubiera sido acertado para ir a una boda”.
Estas palabras son apoyadas por Antonio Rabadán, que termina diferenciando los escenarios perfectos para cada versión del estilismo. “Al contrario de Dua Lipa, si hubiera querido llevarlo abierto para uno de sus shows todavía podría entenderse. En el desfile original y en cómo lo lució la cantante no se abría tanto, resultando algo más discreto aunque la lágrima no deja de ser pronunciada”, sentencia el diseñador.

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