Los efectos negativos de los coches autónomos: los jóvenes confiesan que muchos pierden la concentración al volante

La autonomía en los coches está siendo una de las grandes revoluciones en el plano del motor. En los modelos más nuevos, el conductor parece que cada vez va haciendo menos falta porque el coche es capaz de realizar todo tipo de movimientos en plena carretera. Desde mantenerse o cambiar de carril, las marchas, esquivar obstáculos, etcétera. Hasta tal punto que los robotaxis sin conductor son ya una realidad en muchas grandes ciudades del mundo y una novedad en los próximos meses en la capital, tal y como anunció la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Sin embargo, toda novedad que conlleva seguridad lleva también su parte negativa. Una encuesta online sobre el comportamiento del conductor encargada por AXA Deutschland y realizada por YouGov a más de 2.000 personas demuestra que los hábitos en la conducción cambian cada generación. Así, los resultados muestran diferencias importantes según edad, lugar o frecuencia utilizando el vehículo.

Cuando la autonomía se convierte en imprudencia

El 77% de los 2.032 alemanes de más de 18 años encuestados piensan de manera positiva sobre esta tecnología. Estos creen que los sistemas de asistencia aumentan la seguridad vial y casa con una preocupación importante por la utilización que los usuarios pueden llegar a utilizar. En este contexto, el 44% cree que los conductores confían demasiado en estas funciones, generando la percepción de que se presta menos atención mientras se está al volante. “Quienes ven la tecnología como un sustituto de su propia atención convierten rápidamente una mejora en la seguridad en un riesgo adicional”, afirma Arne Kleines, director de Seguros de Automóviles de AXA. Esta perspectiva aumenta cuanto más joven es el conductor.

En este sentido, uno de cada cinco hombres —en las mujeres, menos de una de cada 10— admite haber utilizado sistemas de asistencia al conductor para realizar otras actividades mientras conducía, como consultar su teléfono o comer. “Este comportamiento es particularmente frecuente entre los conductores jóvenes menores de 25 años”, afirma el estudio. Casi la mitad de las personas (48%) entre 18 y 24 años —un 63% si solo se consideran a los del género masculino— han utilizado los sistemas de autonomía para hacer otras cosas.

Una tecnología de cara y cruz

El otro punto de vista es el positivo de esta tecnología, que también lo tiene. En este sentido, el 37% de los encuestados “afirmó que la tecnología ya les había ayudado a prevenir una situación peligrosa”. Sin embargo, a más del 20%, “un sistema de asistencia al conductor la había puesto en una condición de peligro”.

Cabe destacar que, según esta encuesta, los conductores frecuentes utilizan estos sistemas de forma especialmente responsable. Solo un 12% de los que conducen al menos cinco días por semana ha utilizado sistemas de asistencia al conductor para concentrarse en otras tareas. Sobre esta franja se encuentran los más optimistas con la tecnología.

De cara al futuro, los alemanes creen que la tecnología desempeñará un papel aún más importante: casi la mitad de la población (48%) cree que las futuras generaciones difícilmente podrán conducir con seguridad sin sistemas de asistencia al conductor.

Particularmente ventajosa en los ambientes urbanos

En lo urbano y en lo rural, las respuestas cambian sustancialmente según el ambiente donde se conduzca. Particularmente, los urbanos son especialmente ayudados por la tecnología, con un 41% de encuestados por un 34% de las zonas rurales. También la tentación del multitasking entra por lo metropolitano.

El tráfico urbano es más denso que el rural por motivos lógicos: bicicletas, peatones, patinetes eléctricos y el tráfico. Por ello, una tecnología cuyo principal fundamento es reconocer situaciones críticas con antelación y ayudar a los conductores es más útil en estos ambientes.