Las encuestas dan a PP y Vox una mayoría holgadísima para formar Gobierno, pero el PSOE ya hace cuentas para recortar distancias y arañar escaños por tres vías: convertir la desventaja en “épica” de remontada, aprovechar el crecimiento de Vox si debilita al PP y explorar listas conjuntas con fuerzas a su izquierda para disputar el Senado provincia a provincia. La movilización social tras el desahucio de Maricarmen y la caída de los decretos de vivienda marcan el arranque de la campaña. El reto de Sánchez es transformar ese clima en votos y, al mismo tiempo, encontrar grietas en un bloque de derechas que hoy parte con una amplia ventaja.
La última encuesta de DYM para 20minutos muestra el tamaño del reto. PP y Vox sumarían entre 200 y 208 escaños, frente a los 107-111 del PSOE. Los socialistas, no obstante, han subido 1,9 puntos desde septiembre, hasta el 28,2%. Parte de esa mejora coincide con el retroceso de Sumar y Podemos, que juntos se quedan en el 6,2%. Es decir, el PSOE empieza a recuperar terreno, pero a costa de los partidos que tiene a su izquierda.
En Ferraz evitan por ahora abrir un pulso con esas formaciones y les piden que se pongan de acuerdo cuanto antes. Pero el PSOE ya está marcando distancias en la campaña y disputando banderas tradicionalmente asociadas a su izquierda. La aprobación de los nuevos decretos de vivienda fue un ejemplo: aunque socialistas y Sumar siguen compartiendo Gobierno, Sánchez presentó las medidas como una respuesta propia a una crisis que ha sacado a miles de personas a la calle. Los socialistas empiezan a ocupar ese espacio mientras a su izquierda siguen tratando de ordenar liderazgos y candidaturas.
Acortar distancias con el PP a través de Vox
Por otro lado, en el PSOE ven una oportunidad de rentabilizar resultados en el crecimiento de Vox. La idea es que el partido de Santiago Abascal puede quitarle votos al PP y, en algunas provincias, hacerle perder escaños. Algunas encuestas internas que manejan los socialistas sitúan al PSOE entre 125 y 129 diputados, al PP entre 115 y 116 y a Vox entre 70 y 75. Son cálculos mucho más favorables para el PSOE que los sondeos publicados, por lo que deben leerse como lo que son: proyecciones del partido.
En cualquier caso, según estos cálculos internos, la oportunidad para el PSOE está en que Vox crezca a costa del PP: estiman que alrededor de un 3% de los votantes populares podría pasarse al partido de Abascal. Si ocurre, la distancia entre Feijóo y Sánchez se estrecharía aunque los socialistas no creciesen, ya que sería el PP el que perdería fuerza. Es decir, cuanto más se repartan los votos entre PP y Vox, más opciones tendría el PSOE de recortar distancias con los populares e incluso superarles en escaños.
La “épica” de la remontada
En el PSOE también cuentan con movilizar a sus votantes a través de lo que llaman la “épica” de la remontada. Dirigentes de distintos niveles sostienen que una parte de las bases confía en que Sánchez haya elegido el momento adecuado para convocar. “La gente está convencida de que es cuando mejor le venía, que tiene fe en que si lo ha hecho así es porque es la mejor opción: la épica le acompaña. La gente confía en esa visión y tiene ganas”, resume un dirigente territorial.
En 2023, el PSOE acudió a las generales tras perder las municipales y autonómicas. El anuncio de la convocatoria provocó inicialmente un bajón en el partido, pero durante la campaña se extendió la expectativa de una remontada. El PP fue el más votado, aunque Sánchez logró mantenerse en el Gobierno. Ferraz busca ahora reactivar ese recuerdo: presentar una situación adversa como el comienzo de una campaña todavía abierta. La épica puede ayudar a movilizar a los votantes propios, aunque no borra la ventaja que hoy reflejan los sondeos.
Además, Sánchez también contará con la actividad del Gobierno. A los decretos de vivienda se suma el inicio de los trámites para subir el salario mínimo antes de las elecciones. La actualización de las pensiones, por su parte, está vinculada al mecanismo legal de revalorización anual. Y este viernes Sánchez ha añadido un asunto de alta carga política al decir que no descarta indultar al exfiscal general Álvaro García Ortiz, condenado a inhabilitación. La decisión abriría una nueva controversia en campaña y avivaría la confrontación con la derecha. En Moncloa resumen el objetivo de todas estas iniciativas en una frase: “dar un vuelco a las encuestas”.
La batalla por el Senado: provincia a provincia
Otra de las vías está en las listas conjuntas al Senado. El PSOE admite estar explorando acuerdos con fuerzas progresistas y mantiene conversaciones con distintos grupos. “Esto se tiene que hacer provincia a provincia”, señalan desde la dirección socialista. En la Comunidad Valenciana, fuentes del partido aseguran que la posibilidad se está estudiando seriamente. En Andalucía también se ha tanteado, aunque se considera más complicada; allí podría intentarse con el Frente Amplio. Bildu y el BNG, por ahora, no se muestran dispuestos.
La razón de buscar acuerdos está en cómo se elige la mayoría de los senadores. En cada provincia se reparten cuatro puestos y cada elector puede votar a tres candidatos. Por eso, la candidatura más votada suele conseguir tres escaños y la segunda, uno; las demás pueden quedarse sin representación. Si los partidos progresistas presentan listas separadas, dividen sus apoyos. Una candidatura conjunta trataría de reunir esos votos en los mismos candidatos y disputar a la lista de derechas los tres puestos que suelen concentrarse en la primera fuerza. “Se está hablando en muchos sitios, aunque en algunos es muy complicado”, apunta un dirigente territorial. Algunas de las provincias con posibilidades para que esta fórmula salga adelante podrían ser Menorca, Valencia, Castellón, Alicante, Asturias, Cádiz o Mallorca.
El objetivo es que el PP no revalide su mayoría absoluta en la Cámara Alta, que se sitúa en 134 senadores. En las últimas elecciones consiguió 142. “El PP la perdería. Quedaría un Senado muy parecido al de 2019”, señala un senador socialista. El resultado tendría especial importancia porque sigue pendiente la renovación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional, cuyos mandatos caducaron en diciembre de 2025. El Senado elige a esos magistrados entre candidatos propuestos por los parlamentos autonómicos, pero necesita para hacerlo una mayoría de tres quintos. Por eso, perder la mayoría absoluta no daría automáticamente el control de la Cámara a la izquierda ni permitiría nombrar a los jueces sin acuerdo: sí cambiaría los números y la capacidad de cada bloque para negociar la renovación.
Las tres vías buscan lo mismo: sacar más rendimiento electoral de cada movimiento. El PSOE quiere que la vivienda movilice a los suyos, que el crecimiento de Vox complique las cuentas al PP y que la izquierda llegue unida a las urnas allí donde presentarse por separado pueda costarle escaños. La primera baza depende de la campaña; las otras dos, de cómo se repartan los votos y de los acuerdos que Ferraz logre cerrar antes del 29N.

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