La previsión de un invierno con el gas caro da alas a la posibilidad de que el Gobierno tope de nuevo su precio, al menos para la industria

La perspectiva de que el precio del gas siga escalando a lo largo de todo el invierno que ya está a las puertas ha abierto la posibilidad de que el Gobierno vuelva a aprobar un nuevo mecanismo como el que en 2022, en plena crisis energética por la guerra en Ucrania, limitó el precio del gas que se utiliza para generar electricidad, que logró contener la factura eléctrica. En este caso, la opción más estructurada que tiene sobre la mesa circunscribiría el tope al gas al que precisa la industria electrointensiva para funcionar.

“Limitar temporalmente la transmisión del precio del gas al de la electricidad, tomando como referencia la excepción ibérica u otras fórmulas de mitigación” es la propuesta concreta que la industria siderúrgica planteó el lunes pasado al vicepresidente primero y ministro de Asuntos Económicos, Carlos Cuerpo, y el ministro de Industria, Jordi Hereu, en una reunión con el sector industrial. Los ministros se comprometieron a estudiarlo de cara a los nuevos paquetes de ayuda para mitigar el efecto de la inflación. Este miércoles, Cuerpo ha confirmado en el Congreso que el Consejo de Ministros aprobará el martes que viene un nuevo catálogo de medidas, mientras que el portavoz de Sumar y ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha indicado que podría no ser el único, de manera que en uno posterior sí podría ir una eventual excepción ibérica. Desde el sector industrial, se indica que “la urgencia para la industria ya se ha transmitido”, al mismo tiempo que “se agradece la voluntad del Gobierno” para buscar una solución que, reconocen que “llevará su tiempo”.

Sumar pidió hace semanas limitar de nuevo el precio del gas y en torno a esta idea existe desde entonces un run run sector energético, donde fuentes afirman que “se ha comentado”. Los tres ministerios implicados –Economía, Industria y Transición Ecológica- guardan de momento silencio sobre la posibilidad, pero tampoco descartan una medida de la que el sector gasista asegura no haber discutido, tampoco con su interlocutora habitual, la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, y que levanta suspicacias en el sector de las energías renovables.

Excepción ibérica entre 2022 y 2023

El mecanismo ibérico se aplicó en España y en Portugal entre junio de 2022 y diciembre de 2023 para mitigar el efecto sobre la factura de la luz de los elevados precios que alcanzó el gas como consecuencia de la guerra en Ucrania, que había empezado en 2022. Tras un largo proceso de autorización por parte de la Comisión Europea, España y Portugal hicieron valer su condición de “isla energética” y consiguieron suspender el parte el mercado marginal que fija el precio de la luz, donde el gas, la tecnología más cara, marca el precio de todas las demás. Se aplicó un tope -que fue variando con el paso de los meses- al gas que se utilizó para producir electricidad, tirando así hacia abajo del precio total.

Después de meses asegurando que España no estaban tan “expuesta” al cierre del estrecho de Ormuz que desde marzo ha estrangulado los flujos comerciales de petróleo y gas, el Gobierno se ha dado de bruces contra dos realidades que han vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de reeditar un nuevo mecanismo ibérico, aunque con sus propias características y eventualmente limitado a la industria y no para el conjunto de los consumidores.

La primera, que el precio del gas y de la electricidad que necesitan las industrias siderúrgica, químicas, metalúrgicas y otra de gran consumo de energía les está restando competitividad frente a otras regiones y también países dentro de la UE que, como Alemania, tienen esquemas de apoyo que España no aplica. “En España, los precios del acero cuestan el doble que en Alemania“, advierten desde el sector siderúrgico, como prueba de la competitividad que está perdiendo por los precios de la energía.

El segundo elemento que podría llevar al Gobierno a volver a limitar el precio del gas -una decisión para la que también debería buscar la luz verde de Bruselas, como en 2022- tiene que ver con las previsiones de que el precio del gas continuará alto o subiendo por lo menos hasta que termine el invierno que viene. Por una parte, porque las reservas de gas de la UE están especialmente bajas. Como forma de protegerse frente al desabastecimiento en los meses más fríos, los Veintisiete deberían tener sus reservas al 90% para el 1 de noviembre. Pero antes del verano, cuando era el momento adecuado para empezar a comprar, el gas estaba más caro que el precio que marcaba el mercado de futuros a semanas y meses vista. Aunque fuentes del sector indican que este no es un problema tan acuciante en España -con reservas del 70%-, el acopio de gas se encuentra ahora, este miércoles, por ejemplo, con precios cerca del doble de lo que debería ser en condiciones normales. A su vez, la concentración de operaciones de compra de gas en la UE para tener almacenado de cara al invierno eleva la demanda y encarece la oferta en un ambiente ya de por sí ‘enloquecido’ por el contexto geopolítico.

“Vemos que hasta que no pase la campaña invernal no se producirá una bajada de precios y siempre seguiremos en esta volatilidad extrema”, en la que una simple declaración de Trump sobre Irán tiene una incidencia inmediata en la subida o bajada de los precios del gas y del petróleo.

El sector del gas no sabe nada, las renovables recelan

Precisamente sobre previsiones y “coyuntura” del mercado es de lo que desde que empezó la crisis en Oriente Próximo han venido discutiendo continuamente el Ministerio para la Transición Ecológica y el sector gasista y petrolero. Prácticamente cada semana, Aagesen y su secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, convocan las empresas del ámbito para hacer un seguimiento de la situación y del grado de abastecimiento en España. Y en ninguna de estas reuniones se ha mencionado la posibilidad de reeditar un tope del precio al gas o el mecanismo ibérico. Tampoco en el último encuentro, que se celebró este mismo martes, indican fuentes conocedoras de las discusiones con Aagesen, que no participó el lunes en la reunión de la industria con Cuerpo y Hereu. Transición Ecológica no hace comentarios a la propuesta que se planteó a los dos ministros. Tampoco Industria, que remite a Cuerpo, que “lidera” la confección del nuevo paquete de medidas.

Mientras la gran industria mantiene la esperanza de ser escuchada en su petición y el sector del gas asegura no haber oído hablar de ella, introducir de nuevo un mecanismo ibérico levanta también recelos en el sector de las renovables. Aunque antagonistas en el ámbito de la descarbonización, los altos precios del gas están dando un respiro a la rentabilidad de parques eólicos y sobre todo los fotovoltaicos, que cada año que pasa capturan precios más bajos y negativos en muchas horas del día en primavera y verano. Esto es así porque, al marcar el gas el precio de Mwh, la eólica y la fotovoltaica compensan con este precio superior las horas cerca o por debajo de los cero euros.

Ante la posibilidad de un nuevo mecanismo ibérico, desde el sector de las renovables lamentan que se ‘salve’ a la industria cuando los precios energéticos están altos pero no se tomen medidas para ‘salvar’ a la eólica o la fotovoltaica por abajo, es decir, cuando lo que sacan por la electricidad que genera está cerca de cero. “Si cuando el mercado está muy bajo no haces nada pero cuando está muy alto lo cortas, eso no es un mercado“, dicen desde APPA Renovables.

Nuevo paquete el martes y reunión con los transportistas

De momento, lo único que se sabe seguro es que el Consejo de Ministros aprobará el martes que viene un nuevo paquete de ayudas, para prorrogar algunas ya existentes e introducir otras, según ha confirmado Cuerpo este martes en el Congreso. “No tenemos mayor obligación que la de seguir protegiendo a los ciudadanos y más aún en las circunstancias actuales, donde la guerra en Irán lleva ya casi siete meses afectando a la vida de ciudadanos y empresas y de sectores como el campo, el trnsporte y la industria electrointensiva“, ha señalado Cuerpo, que ha confirmado que “la semana que viene, el martes, llevaremos nuevas medidas de apoyo”.

Con respecto al sector del transporte, el vicepresidente primero se reunirá antes, este viernes, con los transportistas profesionales. Este miércoles, la Federación de Asociaciones de Transporte por Carretera (Fenadismer) ha pedido al Gobierno directamente “intervenir los precios de los carburantes” ante el “fracaso” de las bonificaciones fiscales o la rebaja de 20 céntimos por litro, que consideran que se han quedado en los beneficios de las petroleras.