La inflación sigue suponiendo un quebradero de cabeza para las familias. Los precios han subido otro 4,9% en octubre, al mismo nivel que en septiembre. La tasa se estanca pese a la caída de las gasolinas -que han estado bonificadas a lo largo del último mes y se abaratan más de lo que lo hicieron hace un año-, por lo sigue siendo la más elevada desde febrero de 2023. La inflación subyacente, que excluye de su cálculo los precios de los alimentos frescos y de la energía, también se mantiene en el mismo nivel que en septiembre, en el 3,1%.
De acuerdo con el avance que ha publicado este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas y del vestido, han aumentado, aunque con menos intensidad. Al alza de la inflación contribuyen los paquetes turísticos, cuyos precios bajan, pero menos que en octubre del año pasado; el gas, que se dispara con respecto a hace un año; y los combustibles líquidos, que suben frente a la bajada en el mismo mes del año anterior.
Los precios de la cesta de la compra venían de subir con fuerza en septiembre, ese 4,9%, por el acelerón de las gasolinas, que se dispararon un 28% con respecto al mismo mes de hace un año. La fuerte subida del diésel (34%) y de la gasolina (27,5%) superó el límite del 15% que el Gobierno había fijado como salvaguarda para reforzar los descuentos incluidos en el decreto de medidas de protección por la guerra. Así, a los dos combustibles se les seguirá aplicando una bonificación de 20 céntimos en noviembre -en lugar de reducirse el descuento a 13 céntimos, como estaba previsto-.
En noviembre no sucederá lo mismo con la factura de la luz, dado que los precios de la electricidad aumentaron un 11,4%, por debajo del 15% que habría provocado la activación de la salvaguarda. Tampoco habrá cambios en la fiscalidad del gas, puesto que sus precios se incrementaron un 5,4% el mes pasado. Los precios de la energía en conjunto registraron su mayor subida desde 2022, año de la invasión rusa a Ucrania en el que se agravó la crisis energética a nivel global.
Los precios han subido con más intensidad en España que en la Eurozona, donde lo hicieron al 3,8% el mes pasado de media. Es un incremento que está muy por encima del objetivo que marca el Banco Central Europeo (BCE) del 2%. La entidad ha decidido mantener los tipos de interés en el 2,5% en su última reunión, celebrada el jueves, en la que ha reconocido que la guerra en Irán y la energía suponen un riesgo para la inflación y para el crecimiento del área.

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