Desde la zona cero de la tragedia ferroviaria, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha insistido en ceñirse, por el momento, a las condolencias a los familiares de los fallecidos. Eso es lo “urgente” pero, después de ello, “viene lo importante”, ha afirmado. Y lo relevante es que “más de un centenar de muertos en dos accidentes de tren de alta velocidad en ocho meses y en el mismo corredor ferroviario conlleva a un cuestionamiento de nuestro actual sistema ferroviario“. El líder popular ha prometido devolver la confianza en el sistema a través de nombramientos que aúnen “experiencia, gestión y rigor”; algo que, en su opinión, no reúne el actual ministro de Transportes, Óscar Puente. Por ello, Feijóo ha apuntado sutilmente a su dimisión: “Las responsabilidades políticas no se pueden asumir una vez finalizada la investigación; no son opcionales, son imprescindibles desde el punto de vista ético y moral“.
En ningún momento de su intervención desde el puesto de mando avanzado instalado en Urda ha mencionado la palabra ‘dimisión’ pero sí que ha lanzado reproches a la actuación del responsable de Transportes. Feijóo ha cargado contra las explicaciones del ministro y las filtraciones a la prensa de los audios del centro de control, al considerar que “echar la culpa” del siniestro a “un operador de Atocha” es “una frivolidad impropia de un ministro y de un Gobierno”.
También ha señalado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por, en su opinión, no haber sido “consecuente” con sus palabras tras la tragedia, cuando calificó de “inasumible” para un país como España sufrir dos accidentes en la Alta Velocidad en un mismo año. Una respuesta que para Feijóo es “insuficiente” para “tranquilizar a los españoles”. Aun así, el candidato a la presidencia no mantiene ninguna esperanza sobre que desde el Ejecutivo se tomen decisiones a pesar de que “la gente las ha exigido”. Por su parte, el portavoz nacional, Borja Sémper, ha apuntado que la tragedia trasciende a Óscar Puente, “a la caricatura del tuitero, del bronco, del que insulta” y ha señalado a una “responsabilidad superior” de quien “ha diseñado desde el poder una política tóxica y basada en el relato”.
El líder popular se mueve en un complejo equilibrio entre mantener la tregua política por respeto a las víctimas del accidente y a la vez denunciar la gestión del Ejecutivo. De hecho, ha insistido en que “primero hay que enterrar a los muertos, acompañar a sus familias y rendir homenaje a las víctimas” pero apunta a que “es evidente que tenemos que tomar decisiones”. Y ello pasa por dar un cambio drástico a las designaciones de cargos públicos, priorizando el perfil técnico sobre el político. “Los nombramientos tienen que hacerse a personas que tengan experiencia en los cargos que van a desempeñar”, ha opinado, para garantizar que si se convierte en el próximo jefe del Ejecutivo, a su equipo le exigirá “experiencia, gestión y rigor”: “El rigor en la gestión es una exigencia inexcusable”, ha insistido.
Apuntando a esa tecnocracia, el líder popular ha recordado que, desde que se produjo el accidente en Adamuz el pasado mes de enero, se reúne periódicamente con “los que fueron responsables de seguridad en Renfe, Adif, del ministerio…” y, este viernes, lo volverá a hacer para, según ha asegurado, “establecer conclusiones que me gustaría trasladarles”. “O te rodeas de gente que sabe o ocurren cosas como esta”, ha zanjado, convencido de que “con esta forma de gestionar no se puede continuar”.

More Stories
Los audios del Iryo contradicen a Puente: la maquinista avisó de que no podía “reiniciar” el tren poco antes del choque en Urda
El número de muertos por la tragedia en Urda sube a 69
“Descansa en paz, amiga”: los políticos despiden consternados a Fátima Báñez, la exministra fallecida en el accidente de Urda