España sumó 73.600 empleos en verano, lo que permitió que el mercado laboral del país alcanzara un nuevo récord histórico de ocupación con 22.852.600 personas trabajando. Así se desprende de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que el INE ha publicado este martes. En el lado del paro, la tasa de desempleo aumentó ligeramente hasta situarse en el 10,2%.
Sin embargo, detrás de ese hito que se viene repitiendo en los últimos años, la creación de empleo se ralentizó notablemente en comparación con la tendencia que arrastra desde la pandemia. El aumento en la ocupación conocido esta mañana es el más bajo desde el año 2019 y uno de los más discretos de la serie histórica en un trimestre en el que lo normal es que se cree empleo.
Los 73.600 puestos de trabajo creados en verano son un 38% menos que los 118.400 que España ganó el año pasado, están un 47% por debajo de los 138.300 registrados hace dos años y son un 61% menores que los 188.000 que se generaron en el año 2023. Se trata de la cifra de creación de empleo más baja desde el año 2013, cuando la economía española empezaba a despertarse poco a poco después de la larga y devastadora crisis de 2008.
El tibio crecimiento del empleo que se ha visto en la EPA en el tercer trimestre contrasta con los datos de la afiliación a la Seguridad Social en ese mismo periodo. En junio se registró la mayor subida de cotizantes de la serie histórica y los datos de julio y agosto fueron los mejores de los últimos cinco años.
La discrepancia se debe fundamentalmente al proceso de regularización de migrantes, que ha aflorado 421.306 altas, de las cuales previsiblemente buena parte eran empleos en la economía sumergida que la EPA ya detectaba, pero que pasaban por debajo del radar protector de la Seguridad Social.
Al mismo tiempo que el empleo alcanzó un nuevo máximo, la tasa de paro repuntó tres décimas hasta situarse en el 10,2%. No obstante, el desempleo se mantiene en mínimos desde el año 2007 y la tasa se sitúa tres décimas por debajo del nivel que marcaba hace justo un año. En lo que respecta al paro juvenil, la tasa se redujo en cuatro décimas hasta situarse en el 23,3%. La tasa de desempleo femenino se situó en el 11,3% y la masculina, en el 10,2%.
El desempleo general se incrementó en 95.900 personas en el tercer trimestre, un aumento de una dimensión sin precedentes desde 2020, año totalmente atravesado por la pandemia. De hecho, si obviamos ese anómalo ejercicio, estamos ante el mayor incremento del desempleo desde el año 2012, el punto álgido de la gran recesión. El número de hogares con todos sus miembros en paro aumentó en 21.800 hasta situarse en 786.100 en todo el país.
El empleo público tira de la ocupación
El aumento en la ocupación se debió exclusivamente al sector público, que incorporó 89.900 trabajadores más durante el verano, frente a un descenso en el empleo privado de 16.300 personas en comparación con el segundo trimestre. En el sector privado, se destruyeron 15.500 empleos de autónomos, mientras que el empleo asalariado se incrementó solo en 10 personas, la cifra más baja desde el año 2012 y la más reducida para ser un ciclo económico expansivo.
A nivel sectorial, las actividades que más tirón tuvieron en el periodo estival fueron el comercio, que incorporó 107.400 empleados; la sanidad (62.300); la administración pública (59.100); el transporte y almacenamiento (57.000); otros servicios (52.200) y la hostelería (39.800).
Sin embargo, ese impulso fue contrarrestado por una fuerte caída en el empleo en educación, que perdió 144.000 ocupados por las vacaciones escolares, la industria manufacturera (-72.900), el sector agrario (-58.400), la construcción (-50.100) y el empleo en el hogar (-29.500).
Además, la población activa -aquella en edad de trabajar que está ocupada o buscando empleo activamente- alcanzó un nuevo récord y se situó en 25.443.800 personas, tras aumentar en 169.500. El incremento de los activos se explica íntegramente por la población de nacionalidad extranjera y de doble nacionalidad, que se incrementó en 246.300 personas. Por el contrario, la población activa española se redujo en 76.800, un reflejo de la tendencia demográfica de fondo que vive el país desde hace varios años.
El alza de la ocupación no evita que aumente el paro
La valoración de los datos de la EPA da lugar a análisis muy distintos. La CEOE destaca que el ritmo de crecimiento del empleo en el sector privado se desaceleró en el tercer trimestre debido al descenso del trabajo autónomo, lo que obedece, a su juicio, al incremento de los costes laborales.
“El dinamismo del empleo en el sector público (con un alza de 89.900 ocupados) contrasta con la caída de 16.300 ocupados en el sector privado”, resume la patronal en una nota. “La EPA refleja la dura realidad de los autónomos. No necesitamos huelgas ni pantomimas electorales”, ha afirmado el presidente de ATA, Lorenzo Amor, tras conocer los datos.
Mientras, la secretaria de Formación y Empleo de CCOO, Loli García, ha destacado el récord de ocupación del tercer trimestre, pero ha advertido de que el paro sigue por encima del 10% y ha reclamado un reparto más justo de los beneficios empresariales.
Desde el sindicato USO consideran que los datos muestran que el mercado laboral sigue creando empleo, pero también que el aumento de la ocupación no está evitando que crezca el paro. “España supera los 22,8 millones de personas ocupadas, pero no podemos conformarnos con el dato global cuando al mismo tiempo aumenta el número de personas desempleadas. La calidad del empleo, la estabilidad laboral y las oportunidades para los colectivos más vulnerables continúan siendo asignaturas pendientes”, señala Joaquín Pérez, su secretario general.

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