El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha remitido un informe a la Audiencia Nacional en el que señala a las fuerzas de seguridad de Marruecos de “pasividad” que ayudó al “desbordamiento” de la situación en la entrada masiva de Ceuta de los pasados 30 y 31 de julio, y a sus autoridades por ser “plenamente conscientes” de los hechos que se iban a producir esos días por los llamamientos en redes sociales a cruzar la frontera.
En el documento de 24 páginas entregado a la jueza María Tardón, al que ha tenido acceso 20minutos, los servicios secretos españoles explican que han continuado realizando investigaciones para “determinar con mayor detalle lo sucedido tras la fase más aguda de la crisis” y precisan que “buena parte de las informaciones y análisis recogidos” en su informe se basan en indagaciones posteriores a los días 30 y 31 de julio.
“Estas investigaciones permiten confirmar que las autoridades marroquíes eran conscientes, días antes de que se produjera la entrada masiva, de que se estaba generando una situación anómala en términos de posibles intentos de entradas irregulares a Ceuta, y que habían decidido reforzar el dispositivo de seguridad existente hasta ese momento”, explica el CNI. Pero en la práctica, añade, “mostraron una implicación muy irregular en la prevención y control de la crisis”.
Así, el informe, firmado por la directora del CNI, Esperanza Casteleiro, precisa que aunque hasta el día anterior a la entrada masiva las autoridades de Marruecos “mantenían una cierta proactividad en la interceptación de nadadores, modalidad de entrada irregular que era la dominante hasta ese momento”, cuando comenzó a aumentar de forma muy relevante el número de personas que intentaban entrar se pudo observar “un insuficiente despliegue de las fuerzas de seguridad, combinado con una actitud de pasividad, que llevo al desbordamiento de su dispositivo”.
Según los servicios de inteligencia, las autoridades marroquíes “conocían con detalle la existencia de convocatorias en redes sociales, con un gran seguimiento por parte de sus usuarios, que llamaban a una entrada masiva en Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono”, y dichas autoridades eran “plenamente conscientes de que se iba a producir ese flujo”. Ante la “pérdida de control de la situación”, las fuerzas marroquíes no tuvieron una “reacción proactiva”.
El “efecto llamada impulsado por redes sociales”, sigue el CNI, llevó a que “numerosos grupos de migrantes se aproximasen durante el 30 de julio al litoral fronterizo desde las laderas de las montañas”. Incluso, añade, se registraron “atascos por la afluencia de personas en vehículos y a pie a lo largo de la carretera A-7, que une Tetuán y Castillejos”. “La Gendarmería Real estableció controles que resultaron insuficientes para contener la llegada masiva de migrantes a las inmediaciones de Ceuta”, apunta.
Días previos a la entrada masiva, como el 29 de julio, el flujo de migrantes interceptados en Marruecos por sus fuerzas de seguridad se había incrementado “de manera muy notable en comparación con los registrados previamente”, explica el informe. De hecho, las autoridades marroquíes habían empezado “a tomar medidas de refuerzo con el despliegue de mas efectivos de las Fuerzas Auxiliares (FAUX) en las proximidades del dique que sirve de frontera entre Ceuta y Castillejos. Pero al día siguiente, durante las horas de “máxima afluencia” de entrada de personas, no contaron con los refuerzos necesarios.
No fue hasta la tarde del día 30 cuando el dispositivo marroquí de control de fronteras se fue incrementando. “Solo se comenzaron a aplicar medidas más contundentes, como detenciones, traslados al interior y uso de medios disuasorios, cuando ya se había producido el pico de entradas por tierra y mar a Ceuta”, precisa.
Para el CNI, “la insuficiencia e ineficacia del dispositivo de control fronterizo marroquí sería achacable a que sus autoridades dieron prioridad a asegurar que los fastos de la Fiesta del Trono celebrados en el Palacio de Rincón transcurrieran sin incidentes por encima de evitar una entrada masiva de migrantes a Ceuta”.
Con respecto a los avisos que fueron dando los servicios de inteligencia españoles los días previos a la entrada masiva, el documento sostiene que fueron informados tanto el entonces jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, los días 27, 28 y 29 de julio vía llamadas o mensajes de Whatsapp, y a la Guardia Civil, el día 29 por los mismos cauces, “para que lo trasladaran a sus responsables jerárquicos con el objetivo de que tuvieran conocimiento”. El CNI aporta pantallazos de los mensajes enviados a uno y otro, uno de ellos en el que se ve la respuesta de Gonzalo Sanz, exjefe de gabinete, en la que decía: “sus rilas”.
En esos mensajes intercambiados con Sanz, los servicios secretos insistían en que en los grupos de redes sociales donde se hacían los llamamientos a una entrada masiva había unas 180.000 personas, el exjefe de gabinete preguntó si no era “un poco exagerada” esa cifra, a lo que el CNI respondió que “aunque solo hubiera un 10% que intentara acceder, el volumen de migrantes podría ser superior al registrado en el episodio ya vivido en 2021″.
El documento entregado a la Audiencia Nacional también revela que el Gobierno consultó al Tribunal Supremo dos días antes de la avalancha qué debía entenderse por “medio de contención” en el mar, con el fin de poder devolver a quienes llegaran a nado a la ciudad autónoma. Así se lo dijo el propio exjefe de gabinete al CNI, debido a la sentencia del alto tribunal de principios de julio que vetaba las devoluciones en caliente cuando los inmigrantes lleguen por mar y no haya un medio de contención físico. Una “interpretación sesgada” de esa resolución es uno de los motivos que señalan los servicios secretos como parte de los llamamientos masivos para cruzar a Ceuta a finales de julio.

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