El Barça se da un festín y le endosa una ‘manita’ al Feyenoord en su estreno en la Champions League

Suenan tambores de guerra cada vez que el Barça salta al campo. Un runrún que hace temblar a quien visita el Camp Nou, consciente de que se enfrenta a un equipo de espíritu inquebrantable y sin piedad. La primera víctima europea del Barcelona este curso fue un Feyenoord, que nunca tuvo opciones de llevarse los tres puntos y acabó aplastado en la Ciudad Condal, tras un 5-1 descomunal con los goles de Raphinha (2), Lamine, Adeyemi y Gabriel Jesús.

En el debut europeo del actual campeón de LaLiga quedó claro, si no lo estaba ya, que la gran clave del equipo de Flick es tenerlos a todos enchufados. Porque el alemán alineó un once de rotaciones masivas y, aun así, goleó. Fue el soldado más fiel del técnico el que tocó la corneta para iniciar la conquista.

Y no se habían cumplido ni tres minutos de partido. Pero Raphinha, que ha vuelto de las vacaciones en modo killer y reconvertido en un ‘9’ letal, no quiso esperar más para abrir la lata. Fue un golazo: con sangre fría, amagó en el área ante dos defensas –que acabaron casi en su portería– y disparó para batir a un Ernst sin opciones. Euforia en las gradas. Hambre en el césped.

El Barça no frenó ahí. Dominó el balón, jugó a placer, sin hacer esfuerzos excesivos y, después de que el cuadro neerlandés reclamase penalti por un contacto de Cubarsí con Moussa insuficiente para el árbitro, lanzó otro misil: un zapatazo de Adeyemi a la escuadra puso el 2-0 en el marcador. La ventaja pudo ser mayor al descanso si el disparo de Cancelo no se hubiese estrellado en la cruceta.

También justo a la vuelta de vestuarios, cuando Adeyemi rozó el doblete con otro latigazo que, esta vez, no encontró portería. Por todos los medios quiso despertar de la pesadilla el cuadro neerlandés. Pero recortó distancias en fuera de juego y Raphinha –con asistencia mágica de Pedri– empeoró el mal sueño con el tercero. Por si fuera poco, cuando empezó a sublevarse, el VAR frenó la rebelión: Ferri hizo el 3-1, recogiendo un balón suelto en el área pequeña cuando Targhalline no pudo regatear a Joan García, pero también terminó anulado por fuera de juego en la jugada previa.

Si alguien pensó en el Camp Nou que la batalla había llegado hasta ahí, se equivocó. Porque Lamine Yamal soltó otra bomba de falta, aprovechando una grieta en la barrera. Y el Feyenoord respondió –ahora sí– con un tanto de Steijn que ni siquiera pudo dar emoción al final, pues Gabriel Jesús estrenó su cuenta goleadora de blaugrana para cerrar el debut en Champions por todo lo alto, con una manita.