Dormir bajo las estrellas en Valencia: cuándo una noche de playa se convierte en acampada ilegal en la zona

Agosto entra en sus últimos días, pero las noches de playa todavía tienen recorrido en Valencia gracias a sus benévolas (casi asfixiantes) temperaturas nocturnas. Una cena que se alarga, una conversación frente al mar o simplemente las ganas de aprovechar las vacaciones hasta el último momento pueden hacer tentadora la idea de, en un arrebato, quedarse en la arena hasta que salga el sol. La normativa municipal, sin embargo, marca una línea bastante clara cuando llega la hora de dormir.

La ordenanza vigente de Utilización de las Playas y Zonas Adyacentes dedica nada más y nada menos que dos artículos distintos a estas situaciones. El artículo 43 prohíbe durante todo el año y a cualquier hora instalar tiendas de campaña y realizar acampadas, independientemente de su duración y hora. En cambio, sí permite elementos habituales para pasar el día, como sombrillas abiertas por los laterales, sillas o mesas auxiliares.

Ninguna clase de pernoctación

En realidad, ni siquiera hace falta montar una tienda para saltarse la norma. El artículo 45 incluye entre las ocupaciones no autorizadas pernoctar en las playas en cualquier época del año, una actividad que menciona específicamente al suponer un obstáculo a los servicios de limpieza. Por tanto, pasar la noche durmiendo sobre una toalla, una esterilla o un saco, incluso sobre la arena mismo, tampoco está permitido simplemente porque no exista una tienda de campaña.

La diferencia resulta especialmente útil en estas últimas noches de agosto: permanecer en la playa hasta tarde no es lo mismo que pernoctar en ella. Ahora bien, la ordenanza no establece una hora a partir de la cual haya que abandonar la arena (y ahí está en parte la trampa también); lo que prohíbe expresamente la norma es utilizarla para pasar la noche durmiendo, una sutil diferencia.

Ni personas ni objetos

Pero no solo las personas tienen prohibido pasar la noche en la playa: tampoco pueden hacerlo los objetos, pues su presencia también impide el paso de la máquina que a diario limpia el arenal. Por ello, no está permitido dejar instaladas sillas, mesas, sombrillas u otros elementos cuando sus propietarios se marchan con la intención de reservarse un sitio.

Según el artículo 44, la Policía Local puede retirarlos y trasladarlos a dependencias municipales, y su propietario deberá acreditar que son suyos y abonar la tasa correspondiente para recuperarlos.

Así que contemplar las estrellas, prolongar una conversación o quedarse junto al Mediterráneo hasta bien entrada la noche entra en un terreno distinto a extender el saco y convertir la arena en dormitorio. En Valencia, ni siquiera las últimas noches del verano convierten la playa en un camping improvisado.