Cuando buscamos tener una piel perfecta, creemos que una buena rutina de skincare es todo lo que necesitamos para lograrlo. Pero, por muchos cosméticos que tengamos, o por muchos activos que tengan todos ellos, son tan solo un plus en nuestra rutina de belleza. Es decir, si no tenemos una buena base, reflejada en un estilo de vida saludable, con hábitos buenos y prolongados en el tiempo, de poco nos valdrá invertir infinidad de recursos en crear un neceser perfecto.
Pero, ¿Cuáles son esos hábitos? Estar bien hidratadas, descansar las horas necesarias, tener una buena alimentación… Hablamos con tres expertos entender cómo pueden mejorar, nuestros hábitos, la calidad de la piel. Esteban Martínez, farmacéutico y formado de HD Cosmetic Efficiency; Rocío Roca Inglés, farmacéutica y asesora científica de de Skin perfection by Bluevert; y Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de los Laboratorios Calduch nos cuentan cómo podemos complementar nuestras rutinas de skincare.
Además de ayudarnos a vernos más descasadas, ¿Cómo afecta que durmamos bien a nuestra piel?
“El sueño no es solo descanso, es el momento en que la piel activa sus mecanismos de reparación más profundos. Durante el sueño profundo se libera hormona del crecimiento se acelera la síntesis de colágeno y elastina y las células cutáneas se regeneran a un ritmo hasta tres veces superior al que mantienen durante el día. Una noche reparadora equivale, en términos de regeneración tisular, a lo que ningún cosmético puede conseguir de forma aislada“, comienza explicando Esteban Martínez.
Sin embargo, cuando dormimos poco, Rocío Roca Inglés nos cuenta que ocurre lo contrario: “El cortisol se mantiene alto, la barrera cutánea se debilita, la piel pierde más agua y se inflama con más facilidad. Por fuera eso se traduce en ojeras, bolsas, un tono más apagado y, a la larga, más arrugas. En la farmacia lo veo muchísimo: hay brotes de acné o de dermatitis que coinciden con épocas de dormir fatal”, nos cuenta.
Entonces, ¿Cómo podemos mejorar nuestra rutina de sueño para que la piel descanse?
Esteban Martínez, Rocío roca y Vicente Calduch coinciden que en la franja ideal para un adulto es de entre 7 y 9 horas, siempre que ese sueño sea de calidad. Además, tienen claro que dormir completamente a oscuras nos ayuda a producir melatonina y conseguir que el sueño sea antioxidante, así que nos recomiendan dormir o con la persiana bajada, o con un antifaz.
En cuanto a la temperatura del dormitorio, ellos nos recomiendan que esté sobre los 20ºC y que, si tenemos calefacción o aire acondicionado, los complementemos con un deshumificador, para que no se reseque el ambiente. Ah, y también nos animan a cambiar con frecuencia la funda de la almohada, sobre todo si tenemos tendencia acneica.
¿Cómo influye que en la piel que nuestro organismo esté bien hidratado y cómo podemos saber si lo está lo suficiente?
El agua es el componente mayoritario de la dermis y resulta imprescindible para mantener la turgencia, la elasticidad y los procesos enzimáticos que sostienen la renovación celular”, comienza explicando Esteban Martínez. Aunque la experta de Skin perfection by Bluevert asegura que si ya bebemos lo suficiente, beber más no va a hacer milagros en la piel.
Eso sí, cuando estamos deshidrados, sentiremos nuestra piel más tirante al lavarla, veremos que pierde tersura, que sus líneas de expresión se marcan más y que está desprotegida frente a los factores externos. En este caso, sí que debemos beber más agua, pero partiendo de la base de que sabemos diferenciar entre una piel seca y una piel deshidratada.
Más allá del agua, ¿Qué bebidas podemos tomar para mejorar la hidratación de la piel? ¿Y cuáles debemos evitar?
“El té verde, por su contenido en catequinas, actúa como un antioxidante y antiinflamatorio en el rostro. Los caldos ricos en colágeno hidrolizado, el agua con trozos de frutas o los zumos naturales con alto contenido en vitamina, también contribuyen a sostener la síntesis de colágeno, y ambos expertos coinciden.
Sin embargo, están de acuerdo en que el alcohol, por su efecto diurético, o los refrescos con azúcar, que degradan el colágeno y la elastina del rostro, son dos de las bebidas que debemos evitar. En cuanto al café, aseguran que si lo tomamos con moderación no supone un problema, pero que no debe afectar a nuestras horas de sueño.
¿Qué alimentos deberíamos incorporar a nuestra dieta y cuáles deberíamos eliminar para conseguir una piel brillante?
Con frecuencia escuchamos que somos lo que comemos y es que, la relación entre la piel y la alimentación va más allá de estar hidratados. Y es que lo que tomamos influye en la dispinibilidad de recursos que nuestra piel tiene para construirse y regenerarse. Los expertos recomiendan tomar:
- Ácidos grasos, como el aciete de oliva, el aguacate o el pescado azul, para reparar la barrera cutánea.
- Antioxidantes, como las frutas, las verduras, los frutos secos o las legumbres, para reparar el daño oxidativo.
- Seguir una dieta mediterránea y evitar los ultraporocesados, porque nos inflaman y hacen que nuestra piel se vea apagada y sin capacidad para regenerarse.
¿Cómo se refleja el ejercicio en nuestra piel? ¿Puede que el sudor se convierta en nuestro enemigo?
“El ejercicio regular mejora la circulación periférica, aumenta el aporte de oxígeno y nutrientes a las células cutáneas y favorece la eliminación de residuos metabólicos, frenando el envejecimiento celular al influir sobre la longitud de los telómeros y garantizando una piel con más luminosidad, mejor tono y más elasticidad”, cuenta o Esteban Martínez. A lo que Rocío Roca añade que, además, baja el estrés.
Y en cuanto al sudor, aseguran que solo es un problema cuando está en nuestra piel durante demasiado tiempo, porque al mezclase con sebo y los residuos orgánicos puede alteral el ph cutáneo y favorecer el crecimiento de bacterias, sobre todo en pieles con tendencia acneica y, obviamente, también si llevamos maquillaje. ¿La clave? Limpiar la piel al terminar de hacer ejercicio.
El estrés es un gran enemigo de una piel sana. ¿Cómo podemos lidiar con él para conseguir que no se refleje en exceso en nuestra piel?
“Cuando el organismo percibe una amenaza sostenida, libera cortisol de forma crónica. Este exceso degrada el colágeno, aumenta la permeabilidad de la barrera cutánea, desregula la producción de sebo y amplifica las respuestas inflamatorias. Es lo que explica por qué el estrés crónico se asocia con brotes de acné, eccema, psoriasis o una mayor sensibilidad general“, cuenta Esteban Martínez, que nos recomienda tratarlo a base de un sistema nervioso equilibrado, que podemos conseguir practicando ejercicio regularmente, con un sueño de calidad y gestionando bien el tiempo.
Rocío Roca asegura que, además, el estrés altera la barrera, aumenta la grasa y la inflamación y asegura, al igual que el experto, que desconectando, moviéndonos e intentando respirar con calma, además de durmiendo bien, conseguiremos reducirlo.
A la hora de darnos una ducha o lavarnos la cara ¿Cómo afecta la forma en la que lo hagamos a nuestra berrera cutánea?
Los expertos tienen claro que la barrera cutánea es mucho más sensible a la temperatura del agua de lo que solemos asumir. Por tanto, nos recomiendan:
- Lavarnos siempre con agua tibia, para que no se descompongan los lípidos que forman la piel.
- No darnos duchas demasiado largas.
- Secarnos con toques suaves, sin frotar demasiado la piel, y aplicar la crema cuando todavía esté un poco húmeda, para que se absorba mejor.
- Usar la toalla de la cara sólamente para la cara, y cambiarla cada pocos usos.
¿Cómo podemos sobrellevar la rutina para que no nos afecte demasiado?
“El concepto que lo agrupa todo es el exposoma, el conjunto de factores ambientales a los que nuestra piel está expuesta a lo largo de la vida, desde la contaminación y el humo del tabaco hasta la luz azul emitida por pantallas”, cuenta el experto, que asegura que todos aportan daño oxidativo a la piel y alteran las células cutáneas. Rocío Roca está de acuerdo, al igual que Vicente Calduch, e insiste en el uso de antioxidantes, sumados al factor de fotoprotección, para intentar solventar el día a día sin que nuestra piel sufra las consecuencias de un envejecimiento prematuro.

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