Claves e incógnitas de la muerte de una enfermera en un hotel de Marbella: su amante médico le inyectó propofol en la yugular

La muerte de una enfermera del Hospital Costa del Sol en una habitación de hotel de Marbella ha abierto una investigación que, una semana después, todavía plantea numerosas incógnitas. La mujer, de 54 años, fue hallada sin vida el pasado 1 de octubre, después de pasar varias horas con un médico del mismo centro sanitario con el que mantenía una relación sentimental. El doctor, de 66 años, reconoció ante la Policía que le había inyectado propofol, un potente anestésico de uso hospitalario, directamente en la yugular. Según su relato, la enfermera también le administró el fármaco a él en el brazo y ambos se quedaron dormidos. Ella, sin embargo, no volvió a despertar.

El médico fue detenido y posteriormente quedó en libertad provisional con medidas cautelares, pese a que la acusación particular, que representa al marido de la fallecida, había solicitado su ingreso en prisión. La investigación trata ahora de determinar las circunstancias exactas de la muerte, aclarar cómo se obtuvieron los medicamentos utilizados y establecer las posibles responsabilidades penales.

El caso, además, ha dado un nuevo giro después de que la Policía Nacional detectara “cientos” de registros de alojamiento del facultativo con hombres y mujeres en hoteles de la provincia de Málaga, según ha adelantado este jueves SUR. Los agentes estudian si la práctica de administrar fármacos fuera del ámbito hospitalario podría haberse extendido a otras personas, aunque se trata de una hipótesis todavía incipiente. Pero ¿qué se sabe realmente de lo ocurrido y qué queda todavía por esclarecer?

¿Qué ocurrió en la habitación 113?

El médico y la enfermera llegaron a un hotel de Marbella sobre las 14.20 horas del pasado 1 de octubre. Ambos trabajaban en el Hospital Costa del Sol y, según los indicios recabados durante la investigación, mantenían una relación sentimental desde hacía aproximadamente un año. Durante ese tiempo, el facultativo y la mujer, a la que se refirió como su “amante”, habrían acudido semanalmente al mismo establecimiento para encontrarse.

Aquella tarde, según la versión que el doctor ofreció espontáneamente a los primeros agentes de la Policía Nacional, calentaron la comida que habían llevado en una de las zonas comunes y, una vez en la habitación, se administraron el medicamento por vía intravenosa. El médico explicó que pasadas las 16.30 horas colocó a la enfermera un catéter en la yugular para administrarle propofol y morfina por vía intravenosa, mientras que ella le habría administrado el mismo fármaco a él a través del antebrazo derecho.

De acuerdo con su relato, ambos se quedaron dormidos alrededor de las 17h. Sin embargo, cuando él despertó, alrededor de las 19.00 horas, se dio cuenta de que había perdido la vía intravenosa y pidió a la enfermera que se la colocara de nuevo, pero ella no respondió. Según le contó a los investigadores, al moverle ligeramente la cabeza comprobó que había muerto. Fue entonces cuando la cubrió con una toalla, llamó a la Policía para comunicar lo ocurrido y esperó a los agentes sentado en un banco a las puertas del hotel.

A su llegada, los acompañó hasta la habitación 113, donde encontraron el cuerpo de la enfermera sobre la cama, sin signos vitales. Los servicios sanitarios intentaron reanimarla, pero no pudieron salvarle la vida. Ante las circunstancias del fallecimiento, se activó el protocolo judicial y la Policía comenzó a inspeccionar la habitación.

El propofol y las causas de la muerte

El propofol es uno de los elementos centrales de la investigación. Se trata de un anestésico general de acción rápida que se administra por vía intravenosa para inducir o mantener la anestesia y sedar a pacientes durante determinados procedimientos médicos. Su uso requiere supervisión especializada, ya que puede provocar complicaciones graves, como una disminución de la respiración o incluso una parada respiratoria.

Según La Opinión de Málaga, el médico explicó que ambos acostumbraban a administrarse este tipo de medicamentos durante sus encuentros y reconoció también el uso de morfina. En la habitación, los investigadores encontraron numerosas ampollas de propofol -muchas de ellas vacías-, además de jeringuillas, bolsas de suero y otros medicamentos, como una bolsa con la inscripción “cloruro mórfico”. En el vehículo del facultativo localizaron más ampollas de propofol y midazolam, otro potente sedante.

La principal hipótesis apunta a una intoxicación farmacológica. De hecho, según el citado periódico, el resultado preliminar de la autopsia señala que la enfermera sufrió una muerte violenta por intoxicación. No obstante, todavía están pendientes los estudios complementarios que permitan esclarecer las circunstancias exactas del fallecimiento y determinar qué papel desempeñó cada uno de los medicamentos.

Además, algunos detalles de la versión del médico han despertado dudas entre los investigadores. Según La Opinión de Málaga, la marca de punción que presentaba en el antebrazo parecía demasiado leve para corresponderse con su relato y ni los agentes ni el médico que lo examinó apreciaron síntomas evidentes de que hubiera consumido los fármacos y en las cantidades que aseguró. También les extrañó no apreciar a simple vista marcas anteriores, ya que comentó que utilizaban la vía intravenosa con mucha frecuencia. Las pruebas toxicológicas a las que fue sometido deberán ayudar a aclarar si su versión se corresponde con lo ocurrido.

La libertad provisional y los delitos investigados

Tras su detención, el médico pasó a disposición de la jueza de guardia de Marbella, ante la que se acogió a su derecho a no declarar. La magistrada acordó su puesta en libertad provisional con medidas cautelares, entre ellas la prohibición de salir de España y la retirada del pasaporte.

Para tomar esta decisión, la jueza tuvo en cuenta que había sido el propio doctor quien alertó a la Policía, así como su arraigo y la ausencia de indicios suficientes de riesgo de fuga. Tampoco apreció un riesgo relevante de destrucción de pruebas, dado que los investigadores ya habían recogido muestras y otros elementos durante las inspecciones de la habitación y del vehículo.

Tanto la Fiscalía como la defensa se mostraron favorables a su puesta en libertad. Sin embargo, la acusación particular, que representa al marido de la fallecida, solicitó prisión provisional sin fianza al considerar que los hechos podrían constituir, entre otros delitos, un homicidio con dolo eventual. Es decir, que el médico, por su profesión y sus conocimientos, conocía los riesgos de administrar esos medicamentos y, aun así, habría asumido la posibilidad de causar la muerte.

Por el momento, el hombre de 66 años está investigado por un posible delito contra las personas con resultado de muerte, otro contra la salud pública y un delito continuado de hurto, este último relacionado con la presunta sustracción de medicamentos del hospital. Los tres delitos siguen bajo investigación, a la espera de que se esclarezcan las circunstancias de la muerte.

Además, ante los indicios de que ambos mantenían una relación sentimental, la jueza de Marbella acordó trasladar la causa a un juzgado de violencia sobre la mujer de Fuengirola, municipio donde residía la enfermera. Esto no significa que se haya acreditado un delito de violencia de género, sino que la investigación continuará en ese juzgado.

Cientos de hospedajes bajo investigación

La investigación ha dado un nuevo giro después de que la Policía Nacional encontrara “cientos” de registros de alojamiento del médico en hoteles y hostales de Málaga, acompañado tanto por hombres como por mujeres, según ha publicado este jueves SUR. Los datos aparecieron al consultar el registro de hospedajes del Ministerio del Interior -al que los establecimientos deben comunicar la identidad de las personas que se alojan en ellos- y han llevado a los agentes a ampliar sus pesquisas.

Los investigadores estudian ahora si el facultativo pudo haber administrado medicamentos fuera del hospital a otras personas. Para ello, han intervenido su teléfono móvil y analizan sus conversaciones con el objetivo de aclarar las circunstancias de esos encuentros. Sin embargo, la jueza que acordó su puesta en libertad consideró que todavía era pronto para sacar conclusiones sobre esta posibilidad, ya que los registros de alojamiento, por sí solos, no acreditan ninguna conducta delictiva.

En paralelo, los agentes tratan de esclarecer cómo accedía el médico a los medicamentos del Hospital Costa del Sol, desde cuándo los sustraía y en qué cantidades. El propio facultativo reconoció que los fármacos utilizados procedían del centro sanitario, al que la Policía ya ha solicitado información, según La Opinión de Málaga. El hospital, por su parte, ha abierto una investigación interna y ha asegurado que está colaborando con las autoridades. El alcance de esa presunta sustracción y la posibilidad de que los medicamentos se suministraran a otras personas son algunas de las incógnitas que siguen abiertas, mientras se esperan los resultados definitivos de las pruebas sobre la muerte de la enfermera.