El Atlético de Madrid se llevó este martes tres puntos fundamentales para su esfuerzo en una Champions League que esta temporada culminará, precisamente, en el Metropolitano, plaza en la que el combinado colchonero derrotó a un Manchester United con diez para hacerse con su primera victoria de la temporada europea.
Alentados por un tifo con la bandera de España y referencias a Blas de Lezo, el combinado madrileño arrancó el duelo con un ímpetu que los mancunianos simplemente no pudieron igualar. En la primera jugada de ataque rojiblanco, Baena corrió al espacio y recibió el balón de Kang-in Lee en carrera hasta plantarse en el área. Allí recortó y esperó la llegada de la segunda línea, con Pablo Barrios completamente desmarcado. El centrocampista golpeó de primeras, y con algo de suspense, el cuero acabó cruzando la línea de gol.
Inmediatamente se lanzaron los de Simeone a por el segundo, aunque el empate estuvo más cerca en torno al cuarto de hora, cuando Mbeumo le tiró un caño espectacular al Cuti Romero, pero la definición se marchó ligeramente desviada.
El central argentino volvió a ser el desafortunado protagonista unos minutos después, cuando perdió el balón en salida, dejando completamente solo al delantero francocamerunés, aunque los reflejos de Oblak evitaron las tablas. En la siguiente jugada, a balón parado, Grimaldo estrelló contra la cruceta un libre directo que levantó al unísono a todo el Metropolitano.
Al borde del descanso pudo llegar el segundo, pues Cardoso mandó al fondo de la red un zapatazo desde la media luna imposible para Lammens. Cuando ya lo festejaba el cuadro local, una revisión del VAR supuso un jarro de agua fría al revelar que, poco antes, el esférico había conectado con el brazo de Marcos Llorente, invalidando la jugada, y con 1-0 en el electrónico llegó el interludio.
El segundo tiempo tuvo más presencia del United, que se acomodó en el campo rojiblanco, aunque un contragolpe liderado por el suplente Jonathan David rompió el encuentro. Leny Yoro bregó conel delantero canadiense, que se iba solo contra la portería rival, y cuando cayó al suelo, el central del conjunto inglés se marchó al vestuario tras ver una cartulina roja directa, VAR mediante.
Ante un Manchester moralmente derrotado, la sentencia fue de Ademola Lookman, que rebañó un rebote, nacido de un disparo de David, habilitado con maestría por Grimaldo, que Lammens rechazó directo a las botas del nigeriano. Con el 2-0 en el luminoso, el Atlético de Madrid se supo victorioso, y durmió lo que quedaba de partido para afianzar los tres puntos.

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