La incesante subida de los precios está provocando que una parte creciente de la población tenga cada vez más dificultades para acceder a una vivienda. Según un informe presentado este miércoles por Cáritas Española, siete de cada diez inquilinos no tienen ingresos suficientes para poder comprar un piso, aun suponiendo que tuvieran los ahorros necesarios para dar la entrada, y la mitad no podría asumir un nuevo contrato de alquiler sin tener que destinar más del 30% de sus ingresos.
A partir de datos del Ministerio de Vivienda y la Fundación FOESSA, el estudio estima que en España se necesitan de media 40.756 euros de ahorros y un mínimo de 2.438 euros de ingresos mensuales para adquirir un piso promedio de 80 metros cuadrados. Este volumen de ingresos está muy lejos de los recursos con los que cuentan la mayoría de personas que viven de alquiler en España: el 69,5% se encuentra por debajo de ese umbral, por lo que no podría acceder a la compra de una vivienda incluso si tuviera ahorros suficientes para pagar la entrada.
Esta inaccesibilidad de la compra para las personas inquilinas es especialmente patente en País Vasco (91,3%), Cataluña (91,1%), Madrid (89,2%) y Baleares (86,8%), donde en torno a nueve de cada diez inquilinos no tienen ingresos suficientes para poder comprar. Necesitarían contar de media con 3.196, 2.894, 4.261 y 4.091 euros mensuales. En Andalucía y la Comunidad Valenciana, la proporción es del 67,6% y 63,7% respectivamente.
Pero el problema no está solo en el acceso a la compra, sino también en el propio mercado del alquiler. Según el estudio, para arrendar a día de hoy una vivienda y no destinar al pago del alquiler más del 30% del sueldo —es el nivel máximo de esfuerzo recomendado— hace falta de media contar con unos ingresos de 1.734 euros mensuales, una cifra a la que no llega el 50,6% de quienes viven de alquiler. Esto significa que si estos inquilinos tuvieran que firmar un nuevo contrato a día de hoy, no podrían pagarlo sin superar el umbral de esfuerzo recomendado.
Por comunidades, País Vasco y Madrid repiten entre las zonas donde más inaccesible es el mercado del alquiler. En estas comunidades el 95,6% y el 73,7% de los inquilinos no cuenta con ingreses suficientes para alquilar dentro de los niveles recomendados de esfuerzo —necesitarían de media 3.703 y 2.940 euros mensuales respectivamente—. Hay regiones donde el alquiler aparece incluso como una opción más inaccesible para los inquilinos que la compra, algo que el estudio achaca a una oferta de pisos “escasa o tensionada”. Es el caso de Navarra, Extremadura, Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde el umbral de ingresos necesario para alquilar de forma asequible es superior al requerido para comprar.
Factor de exclusión
“La cuestión clave no es solo si hay viviendas en alquiler, sino si esas viviendas son económicamente accesibles para los hogares que las necesitan”, ha advertido en rueda de prensa Thomas Ubrich, sociólogo del comité técnico de la Fundación FOESSA, que ha señalado que la vivienda se ha convertido en un factor de exclusión social. “La crisis actual de acceso y mantenimiento de la vivienda representa una barrera estructural para millones de personas, alimentada por un profundo e insostenible desajuste entre los precios del mercado, tanto en alquiler como en compra, los ingresos reales de los hogares y la drástica falta de opciones sociales y asequibles”, ha añadido en esa misma línea la secretaria general de Cáritas Española, María González, que ha advertido que no poder acceder a una vivienda dificulta el “pleno desarrollo” de la vida.
Cáritas denuncia que la crisis habitacional está provocando que las personas que no cuentan con recursos suficientes para acceder a una vivienda en el mercado ordinario se vean obligadas a desplazarse al alquiler de habitaciones, subarriendos, acuerdos informales o casas en malas condiciones, algo a lo que señalan que están especialmente expuestos los jóvenes, las familias monoparentales, los migrantes y las personas con bajos ingresos. En 2025, una de cada cuatro personas atendidas por Cáritas vivía en una habitación realquilada, lo que supone un total de 266.435 personas.
Ante esta situación, desde Cáritas recalcan la necesidad de generar viviendas a precios asequibles y de aumentar el parque de vivienda social para los hogares con ingresos bajos e inestables. “La respuesta no puede limitarse a producir más vivienda en abstracto. Se debe producir y movilizar vivienda efectiva, asequible y socialmente orientada, capaz de responder a quienes hoy quedan fuera tanto de la compra como del alquiler ordinario”, ha subrayado Ubrich.

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