La legislatura imposible ha muerto en manos de quienes hicieron posible su nacimiento. Pedro Sánchez fue investido en 2023 gracias, entre otros, a los siete votos de Junts, a cambio de una amnistía que asumió el relato del separatismo sobre el procés. Hubo investidura, pero Junts nunca garantizó la legislatura. Esos mismos siete votos han precipitado el final al rechazar los decretos sobre vivienda. Una legislatura nacida de una impensable transacción política, sostenida sin Presupuestos y marcada por el bloqueo y la polarización no podía acabar de otra manera.
La decisión de Junts ha sido coherente con los intereses de su electorado y estratégicamente lógica ante la sangría que sufre hacia Aliança Catalana. La izquierda española se ha empeñado en tratar a los de Puigdemont como un socio más, cuando es un partido defensor de los propietarios y los empresarios. Pablo Iglesias se sorprendía tras la votación: “aunque son catalanes, también son de derechas”. Refleja el doble rasero de las izquierdas al conceder siempre un trato privilegiado a las fuerzas soberanistas.
Hay un dato que retrata la inviabilidad de la legislatura: Sánchez no se ha atrevido a presentar ni un solo proyecto de Presupuestos porque sabía que se lo tumbarían. Siguen vigentes los de 2023. Un Gobierno puede sobrevivir sin mayoría para aprobar algunas leyes. Lo que no puede es gobernar sin someter a la Cámara el principal instrumento de su política.
A ello se suma la corrupción. Ábalos, Koldo y Cerdán han situado al PSOE ante una crisis que no puede despacharse como una sucesión de episodios aislados. Y el caso de Rodríguez Zapatero añade una incógnita judicial que afecta gravemente a quien ha jugado un papel de referente moral de la izquierda.
Tras el desastre de Ceuta, el Gobierno estaba hundido y su electorado, deprimido. Con gran olfato, Sánchez ha visto en el drama de los desahucios, la falta de viviendas y la brutal espiral de precios un asunto movilizador para las izquierdas. La campaña amenaza con reducir la compleja cuestión a un relato populista: por un lado, los cómplices de los rentistas, los fondos buitre y los especuladores, y enfrente los partidos que protegen a los inquilinos y la mayoría social.
El presidente ha convertido el anuncio de elecciones en su primer mitin de campaña, con un mensaje alarmista sobre la alternancia en el poder. Sánchez tiene a su favor la fuerza de su liderazgo y los buenos datos macroeconómicos. Feijóo parte con ventaja, pero en la oposición ha sido bastante torpe y el PP no ha presentado alternativas en positivo.
Lo más importante es que hoy se devuelve la palabra a la ciudadanía. Después de tanta parálisis, bloqueo, corrupción y polarización, es hora de decir adiós a una legislatura tóxica.

More Stories
Tres consejeros denuncian la pasividad de agentes marroquíes durante la entrada en Ceuta: miraban el móvil tumbados en toallas
La jueza Tardón da quince días al Gobierno para que desclasifique todo el material del CNI sobre la entrada masiva de julio en Ceuta
Ceuta eleva a 3.300 la cifra de menores tutelados tras las últimas acogidas