Tres ventajas de las mujeres a la hora de entrenar: “Podéis hacer el doble de repeticiones que un hombre”

Cada vez son más las mujeres que llenan las salas de musculación de los gimnasios, levantan pesas y convierten el entrenamiento de fuerza en una parte esencial de su rutina. Lo que durante décadas fue un territorio asociado casi exclusivamente a los hombres se ha transformado en una de las tendencias más destacadas del deporte y la actividad física femenina.

Más allá de la búsqueda de una determinada imagen corporal, las mujeres encuentran en la fuerza una herramienta para mejorar su salud, aumentar su autonomía física y prevenir problemas asociados al envejecimiento, como la pérdida de masa muscular o la osteoporosis.

Este auge también está contribuyendo a desmontar viejos mitos sobre las supuestas limitaciones femeninas en este tipo de disciplina. Aunque los hombres suelen contar con una mayor masa muscular y niveles más altos de testosterona, diversas investigaciones han demostrado que las mujeres poseen ventajas biológicas que pueden favorecer su rendimiento en determinados contextos.

Una mayor resistencia a la fatiga muscular, una recuperación más eficiente tras esfuerzos repetidos y un metabolismo energético diferente son algunas de las características que despiertan el interés de la comunidad científica. Lejos de ser una simple moda, la irrupción femenina en el entrenamiento de fuerza está cambiando la forma de entender el rendimiento deportivo y desafiando prejuicios que parecían inamovibles.

Las ventajas de ser mujer en el deporte: de la recuperación a la fatiga

El entrenador físico especializado en mujeres con SOP (Síndrome del Ovario Poliquístico) Juan Abril ha compartido a través de su cuenta de Instagram las tres ventajas biológicas de las mujeres frente a los hombres a la hora de entrenar.

Según explica el experto, las mujeres nos recuperamos mucho antes que los hombres entre series. “La ciencia ha observado que las mujeres son capaces de realizar casi el doble de repeticiones que los hombres con el mismo protocolo de entrenamiento, y eso es porque entre serie y serie vosotras os recuperáis mucho más rápido, lo que se traduce en una mayor capacidad de tolerar más trabajo con menos descanso“.

Además de la recuperación, el experto asegura que las mujeres acumulan menos fatiga durante el entrenamiento. “Si hacemos el mismo entrenamiento, vosotras tenéis menos niveles de lactato en sangre que nosotros, lo que implica una menor sensación de agotamiento y una mayor capacidad de seguir entrenando cuando nosotros ya flojeamos”.

La tercera ventaja, según el entrenador, es que “las mujeres utilizan más grasa como fuente de energía durante el ejercicio. Mientras nosotros los hombres utilizamos mucho más los carbohidratos, las mujeres sois mucho más eficaces utilizando las grasas como energía, y esto es una ventaja fisiológica clave que puede influir tanto en el rendimiento como en la recuperación”, explica.

Abril recalca que entrenar como un hombre no siempre es la mejor estrategia, porque los cuerpos no funcionan de la misma manera. “Entender esto puede ser una gran ventaja para tu rendimiento”, sentencia.