Teresa Tirado, la mujer enferma de cáncer desahuciada en Málaga, logra un piso de alquiler

Teresa Tirado, la vecina malagueña desahuciada y que se encuentra enferma de cáncer ha resultado adjudicataria de una vivienda de segunda ocupación de dos dormitorios en régimen de alquiler a través del cupo de familias en riesgo de exclusión ‘FRES’. El precio del alquiler mensual es aproximadamente de 90 euros.

En concreto, la vivienda ha sido recuperada este jueves 8 de octubre, tras la salida voluntaria de la persona que la ocupaba de forma irregular, según han señalado desde el Ayuntamiento de Málaga. Por último, desde el Consistorio han indicado que con Teresa Tirado ya son 45 personas mayores las adjudicatarias durante el año 2026 de una vivienda de segunda ocupación en alquiler.

Teresa, en una intervención durante el pleno del Ayuntamiento de Málaga del pasado mes de septiembre, explicó que fue desahuciada y que necesitaba “pagar una casa y estar en una casa”. “Por la noche tengo que ponerme oxígeno, necesito una casa; tengan humanidad con las malagueñas que estamos en la calle”.

Vivía en la calle

Teresa vivía de alquiler en la calle Capuchinos, donde pagaba unos 400 euros al mes por un pequeño piso. Sin embargo, el propietario decidió subirle la renta hasta los 1.200 euros. “Le dije que no podía pagar tanto porque yo solo cobraba 900 y ahí empezaron los problemas”, explicó ante los concejales malagueños.

La mujer fue desahuciada el pasado 26 de junio y tuvo que afrontar su enfermedad mientras dormía en la calle: “Solo quería morirme; le pedía al Cautivo que me llevara con él […] Me sacaron a la fuerza porque estaba drogada, con tranquilizantes; si no, me habría muerto allí”, relató.

Tras el desahucio, Teresa pasó casi un mes en una pensión, gracias a la ayuda de Cruz Roja y al apoyo de la plataforma ‘Un techo por derecho’, de la que actualmente es una de las integrantes más activas y a la que asegura sentirse muy orgullosa de pertenecer. Cuando terminó ese periodo, comenzó a dormir en portales, bancos o locales, según recoge el Diario Sur.

Por eso, cuando se instaló la acampada por la vivienda en la plaza de la Constitución, fue una de las primeras personas en sumarse. “Yo no quiero que me regalen nada; quiero pagar mi alquiler, pero a un precio que pueda pagar”.