Las científicas leonesas Tamara González y Marta Shahbazi han fallecido en el accidente ferroviario de Urda (Toledo), tal y como han confirmado los ayuntamientos de sus municipios este fin de semana.
La confirmación de su fallecimiento llega tras varios días en las que daban por desaparecidas a ambas mujeres, que viajaban en el AVE que chocó contra el Iryo. Se dirigían a Huelva para participar en un congreso de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo.
En concreto, el Ayuntamiento de Bembibre ha informado de la muerte de Tamara González, de 31 años y doctora en Biociencias Moleculares que trabajaba en el Instituto de la Biotecnología de Viena.
“Tamara, una joven brillante dedicada a la investigación científica, representaba lo mejor de nuestra tierra: talento, esfuerzo y un futuro lleno de luz que le ha sido arrebatado de forma desgarradora. Estos días de incansable búsqueda y profunda angustia concluyen con el peor de los desenlaces posibles”, ha señalado el Consistorio en un comunicado difundido el sábado en sus redes sociales, en el que ha trasladado su pésame y cariño a familiares de la joven.
Por otro lado, el Ayuntamiento de Carrizo de la Ribera ha informado del fallecimiento de Marta Shahbazi, de 41 años. La prestigiosa científica, con raíces en este municipio leonés por parte de su madre, dirigía el Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, donde vivía junto a su familia.
Shahbazi, que deja dos niños —Darío, de tres años, y Alma, de siete—, se dirigía al mencionado congreso en el que, además, iba a recibir un reconocimiento por su trayectoria en la investigación sobre las primera etapas del desarrollo humano.
El Ayuntamiento de Carrizo ha lamentado el fallecimiento de “una mujer extraordinaria, cuyo talento, esfuerzo y legado científico permanecerán en la memoria”, y ha expresado sus condolencias a los seres queridos.
Su familia, rota tras confirmarse su muerte
La noticia de su muerte fue comunicada por las autoridades a la familia de Shahbazi el sábado por la noche, según ha informado la familia al rotativo británico The Sunday Times.
Antes del trágico viaje, la investigadora estaba con su familia de visita de Madrid y se había reunido con sus padres. “Acabábamos de cenar todos juntos“, ha contado por teléfono desde Madrid el hermano, Carlos Shahbazi, de 40 años, profesor investigador de matemáticas.
“Adoro a sus hijos, así que intento pasar el mayor tiempo posible con ellos”, ha manifestado Carlos. Al día siguiente, ella viajaba para recibir el galardón en Huelva en reconocimiento a su labor en el campo de la fecundación in vitro (FIV).
Los pequeños tenían previsto viajar este sábado a un lugar de la costa para “encontrarse con su madre”, ha explicado Carlos, pero en cambio, Darío y Alma siguen en Madrid junto a su padre, Mirco Petruzzelli. “Apenas les hemos contado nada”, ha señalado Carlos, quien ha descrito a su hermana como una persona “alegre”, que le encantaba vivir en Cambridge, a donde la familia se había mudado hace 12 años.
Eminente bióloga molecular
Shahbazi Alonso era una eminente bióloga molecular con destacadas contribuciones al estudio de las primeras etapas del desarrollo humano. Precisamente en reconocimiento a esta labor, la Sociedad Española de Biología del Desarrollo le entregaba el Premio José Luis Gómez-Skarmeta 2026 en un congreso organizado en El Rompido (Huelva).
Comenzó su carrera en la Universidad Autónoma de Madrid y la continuó en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) donde se doctoró con una investigación dedicada a los mecanismos básicos que preservan la forma y la integridad de las células madre epidérmicas.
Hace 12 años se incorporó a la Universidad británica de Cambridge, donde dirige su propio grupo de investigación en el Laboratorio de Biología Molecular desde el año 2020.
Hace unos años, un artículo publicado en Nature Cell Biology la catapultó como la primera científica —junto al resto de los investigadores involucrados en ese trabajo— en lograr mantener vivos “in vitro” embriones humanos más allá del periodo natural en el que deberían implantarse en el útero de una mujer.
Desde entonces utilizaba este hallazgo para explorar los mecanismos celulares y moleculares básicos que regulan la remodelación embrionaria. El equipo que dirigía es famoso por haber logrado desarrollar modelos tridimensionales de células madre (organoides) del embrión y la placenta para estudiarlos.
Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio 3Rs de 2019 por ofrecer la oportunidad de sustituir y reducir el uso de ratones en los estudios de biología del desarrollo; el premio Talento Emergente 2026 de la Sociedad de Investigadores Españoles en Reino Unido o el que iba a recoger el día del fatídico accidente.

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