Sigue el Real Madrid sumando de tres en tres. Lo hizo en el Camp Nou para volver a meterse en la pelea por LaLiga, y repitió este domingo en El Sardinero, donde ningún visitante había conseguido ganar todavía esta temporada. El equipo de Mourinho ha echado a volar, ya es una realidad, y aplastó al Racing con una primera parte excelsa, con balón y sin balón, en la que un dudoso penalti sobre Mbappé allanó el terreno.
Le ha costado al portugués dar con la tecla en su segunda etapa al frente del cuadro merengue, pero la ha encontrado justo a tiempo: para llevarse el Clásico y arrancar la semana de visitante –el miércoles jugará en Atenas y el domingo, en Mestalla– con una gran victoria en un campo difícil como El Sardinero, inexpugnable hasta la visita del equipo blanco. Con Bernardo Silva en la sala de máquinas, y pese a la ausencia de Valverde, el equipo de la capital sabe a lo que juega y fue imparable.
Es cierto que puso el partido de cara el gol de Mbappé a los 12 minutos, desde los once metros tras un dudoso penalti tras un leve contacto con el brazo de Pratti sobre el francés. Pero el Madrid arrolló sin piedad en Santander. Jugó rápido con el balón, hasta el punto de que el Racing se las vio para poder robar, y fue letal con espacios.
Así llegó el segundo, de Bellingham pero nacido en las botas del ’10’, al que no ganar el Balón de Oro –y el lío con China– no le ha sacado del foco. Superado el 20′, el ex del PSG aguantó de espaldas en el cuerpo a cuerpo, la dejó de cara para Arda Güler y este la puso en largo para el desmarque de Jude, que había visto el espacio que dejaba Pablo Ramón. Salió Agirrezabala para frenar al inglés, pero el talentode Birmingham le esquivó picándola e hizo el 0-2 a puerta vacía para extender los brazos también en El Sardinero.
Y todavía le quedaba mucho por enseñar al Real Madrid. El mediocentro turco tuvo el tercero en la jugada siguiente, pero perdonó. Eso no frenó al Madrid, que siguió merodeando la frontal como un depredador que acecha a su presa. Los balones de Trent al centro, por donde aparecía Güler para dejar todo el carril derecho al lateral inglés, fueron una pesadilla para el Racing, aunque fue a balón parado cuando sentenció el equipo de Mourinho.
Un despeje racinguista en un córner acabó con un zapatazo de Diomande al fondo de la red. Sigue de dulce el costamarfileño, volcando de su lado el debate con Vinícius, que lo va a tener difícil cuando vuelva.
Era el 0-3 y todavía quedaban 45’ por delante. Pero el marcador no se movió más, pese a que el Racing cambió la dinámica en el segundo tiempo, porque no tuvo suerte ni para que le pitasen penalti –el VAR anuló el que se había señalado por mano de Aurélien Tchouaméni– y el Madrid certificó su sexta victoria consecutiva.

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