Nabila Banian (Sanidad y Servicios Sociales), Alberto Ramón (Presidencia) y Alejandro Ramírez (Fomento, Medio Ambiente y Servicios Urbanos) del Gobierno de Ceuta han denunciado ante la jueza la “absoluta pasividad y permisividad” de los agentes marroquíes desplegados en la frontera el 30 de julio. Según su relato, los efectivos se encontraban uniformados tumbados en toallas mirando el móvil, otros rezando y algunos inactivos en el agua.
Los tres consejeros, que participaron de manera “activa” en la crisis migratoria, han comparecido en la Audiencia Nacional casi un mes después de que lo hiciera el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Sus testimonios coinciden en la “absoluta pasividad y permisividad” de los agentes del país magrebí, que ellos constataron visualmente puesto que se desplazaron a la frontera.
Ramírez ha declarado que “esa noche había cinco o seis gendarmes marroquíes”, uno sobre una toalla consultando el móvil, otro rezando, otro ayudando a que pasasen por el mar y varios viendo venir a la multitud de personas, lo que denota “pasividad”. El consejero de Medio Ambiente ha asegurado también que vio a personas coordinadas en el lado español recogiendo los flotadores utilizados por quienes llegaban para después pasarlos de vuelta a Marruecos, donde eran redistribuidos.
Banian ha explicado que observó a solo cinco uniformados marroquíes, de los cuales vio a uno dentro del agua permitiendo expresamente el paso a nado, otro parado en el espigón y otro en actitud de rezo. Además, la consejera de Sanidad ha dado cuenta de un episodio que le ocurrió cuando se encontró al exdelegado del Gobierno Miguel Ángel Pérez, quien le comentó que Marruecos estaba colaborando. Una afirmación que no sabe si fue o no irónica pero que le ofendió, según su propio testimonio.
En este sentido, los consejeros han dicho que en el lado marroquí no existía tumulto ni sensación de descontrol, sino que había una “cierta organización” y que, prueba de ello, es que las personas “caminaban con tranquilidad” hacia la valla, entre las que había mujeres con niños pequeños y familias enteras.
Falta de cooperación del país vecino
Por otra parte, los consejeros han manifestado la falta de cooperación de las autoridades marroquíes en la gestión de los 91 cadáveres recuperados aquel día, una vez que Marruecos rechazó la autorización de la funeraria para la repatriación. Una actuación que Rabat condicionó más tarde a la devolución simultánea de los menores.
En cuanto a la fuerzas españolas, la consejera de Sanidad ha dicho que la mañana del 30 de julio solo había seis guardias civiles y que a medianoche tanto ella como Ramírez vieron que los agentes no realizaron procedimientos de contención ni devoluciones en caliente, sino que redirigieron a los migrantes a la playa del Tarajal.
Sobre la Delegación del Gobierno, los consejeros han apuntado que no transmitió en ningún momento a las autoridades locales información de inteligencia previa sobre la actuación de grupos organizados, como tampoco se hizo desde la Secretaría de Estado de Seguridad en las conversaciones previas a la entrada masiva.
Gaitán ha señalado que Ceuta propuso a Interior instalar una barrera de boyas 15 días antes, pero que la secretaria de Estado lo rechazó porque pensaba que las mallas de debajo iban a atrapar a los migrantes. Dicha barrera se colocó finalmente en agosto. Los tres consejeros han coincidido en que no recibieron ayuda concreta del Gobierno pero sí buen tono de la secretaria de Estado de Seguridad, si bien nunca se llegó a concretar en ayudas a la ciudad autónoma.

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