El teniente coronel Lobo defiende que la decisión de abrir la valla de Ceuta en la entrada masiva fue suya

El teniente coronel de la Guardia Civil Miguel Lobo ha explicado este lunes a la jueza María Tardón que fue él quien decidió mantener abierta la valla de la frontera de Ceuta durante la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos a la ciudad autónoma. De acuerdo con fuentes presentes en su declaración, Lobo ha negado que recibiera ninguna orden al respecto de esta decisión, y ha defendido que hizo lo indicado para evitar un “tapón” que diera lugar a “aplastamientos”.

El 30 de julio, Miguel Lobo protagonizó una discusión con el inspector de la Policía Nacional Lorenzo Juan Fages, que abogaba por cerrar la valla de Ceuta para que la responsabilidad quedara en las autoridades marroquíes. La instructora María Tardón les citó a ambos para conocer qué indicaciones de superiores jerárquicos recibió cada uno.

Fages ha declarado en primer lugar y ha descrito cómo supo de la entrada masiva de migrantes el 30 de julio a las 10.30 horas, momento en el que se transportó hasta El Tarajal para constatar que una “riada” de personas se dirigían hacia la ciudad autónoma española. Pensó que lo mejor era cerrar la puerta de la valla fronteriza, pero se topó con la negativa del teniente coronel Lobo.

Ha descrito la “beligerancia” con la que el mando del Instituto Armado le insistió en mantener cerrada la valla, pese a que Fages se había mostrado dispuesto a hacerse responsable de lo que pudiera pasar. Según ha expuesto, el policía trató de redirigir la avalancha hacia el polígono de El Tarajal, dado que la Guardia Civil indicaba a los migrantes que se dirigieran a la ciudad.

El inspector ha relatado que Miguel Lobo le dijo que si morían migrantes por cerrar la valla la responsabilidad sería de la Guardia Civil. De modo que Fages llamó al jefe de Fronteras de la Policía, que se personó allí, para pedirle que mandara cerrar la puerta. Esto tampoco surtió efecto, según ha relatado. Al término de su declaración, en respuesta a preguntas de la acusación popular, el inspector ha hablado de un “problema de autoridad” en la frontera, dada la descoordinación de las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Cuando Fages ha terminado su declaración testifical, Miguel Lobo ha ofrecido a la jueza su versión del desencuentro que mantuvo con el mando policial. Según fuentes jurídicas, ha descrito cómo en la mañana del 30 de julio llegó “un contingente enorme de nadadores” mientras los militares de Marruecos observaban la escena con actitud pasiva o dirigían a los migrantes hacia el espigón. La avalancha se fue intensificando.

Tal y como ha expuesto, Lobo se negó a cerrar la puerta de la valla, que habitualmente está abierta, y discutió con el jefe policial tras escuchar “dos pelotazos de la UIP”. El teniente coronel ha expresado que el “rifirrafe” con Fages surgió porque la Policía trataba de parar el flujo de migrantes, pero la Guardia Civil reabrió la puerta “por el riesgo de tapón”.

Lobo ha asumido plenamente la decisión, que fue suya, y ha negado que recibiera orden alguna del delegado del Gobierno ni de ningún mando de la Guardia Civil. Además de asumir su orden, la ha defendido. Ha reiterado en varias ocasiones que cerrar la puerta habría podido dar pie a aplastamientos y muertes, y habría incitado a más migrantes a cruzar a través del mar, con el riesgo que ello supone. Asimismo, según fuentes jurídicas Lobo ha recalcado que la competencia de la puerta es de la Guardia Civil, no de la Policía Nacional.