Los acampados de Sol denuncian desatención policial tras la agresión sexual: “Decían que no tenían permiso para entrar”

Uno de los jóvenes acampados en la Puerta del Sol desde hace varias semanas que el sábado por la noche formaba parte del turno de guardia para la seguridad del campamento ha denunciado este lunes la desatención de la Policía Nacional en los momentos inmediatamente posteriores a la agresión sexual sufrida por una campista, cuando un hombre de 27 años ajeno a la acampada protesta entró de madrugada a su tienda de campaña y se restregó contra ella. Según su testimonio, fueron necesarias varias llamadas a la sala del 091 para que una hora después los agentes acudieran a detener al sospechoso. “La Policía pasó de nosotros”, se lamenta el joven que realizó esas llamadas de aviso.

Según ha relatado, el agresor fue expulsado por los propios jóvenes de la zona de las tiendas de campaña. Lo hicieron después de varias llamadas infructuosas a la Policía Nacional. “Llamamos a las 5.13 horas, a las 5.16, e intentamos parar a varias patrullas que pasaban por allí. Se le expulsó del campamento, pegó a otra chica un puñetazo fuera y solo entonces fue arrestado, a las 6.30 de la mañana”.

Fuentes de la Policía Nacional han desmentido estas acusaciones de negligencia de sus agentes y una portavoz policial ha asegurado, en declaraciones a 20minutos, que ante el aviso de una presunta agresión sexual en la acampada “se siguieron en todo momento los procedimientos exigibles y se actuó correctamente”.

Sin embargo, los acampados han insistido en que la madrugada del sábado al domingo en la Puerta del Sol se sintieron desprotegidos tras sus peticiones de auxilio sin respuesta. Recuerdan que la Policía argumentó “que no tenían permiso para entrar en la acampada” y justificaron no poder atenderles “porque estaban ocupados buscando a un menor”. “Solo vinieron después de insistir mucho”, han recalcado.

Robos y asaltos

La convivencia entre la Policía y la Acampada por la vivienda de Sol está resultando difícil. Sin embargo, la creciente conflictividad ha exigido en numerosos momentos presencia policial en la zona. Además de ser requeridos debido a las manifestaciones de grupos ultra en el perímetro del campamento, los participantes de la acampada dicen que al menos han sido reclamados por ellos al menos en cuatro ocasiones por asaltos o agresiones de gente de fuera y no por conflictos internos, aseguran.

Desde la organización también destacan que en este mes que llevan instalados en Sol han desplegado buen trato a la Policía Nacional uniformada que ha cruzado, a veces en grupo, entre las tiendas de campaña. “Les hemos dicho que son bienvenidos, hemos sido amables y colaborativos. Se creen que tenemos nuestra propia ley, pero estamos en un lugar público en el que hay miles de personas alrededor, muchos intentando colarse en el campamento y que siempre ha sido lugar con conflictos. Lo era antes de que llegáramos y lo será después”.

Sin embargo, la creciente conflictividad, sobre todo por las noches, está causando problemas y minando seriamente el ánimo entre los jóvenes que protestan por la situación de la vivienda y los salarios. Incluso ha convencido a muchos de que ha llegado el momento de dejar de pernoctar en Sol. Decenas de tiendas fueron retiradas el domingo, precisamente por sentirse más vulnerables a los ataques del exterior. En la última semana dicen haber sufrido, además de la agresión sexual denunciada, al menos un intento de robo de material y el asalto de un grupo de jóvenes a golpes contra el encargado de una guardia nocturna en el campamento.