La negociación entra en su fase decisiva. PP y Vox apuran las horas para intentar sellar un acuerdo electoral para el Senado que les permita maximizar sus opciones de alcanzar una mayoría frente a la coalición de izquierdas antes de que expire el plazo para registrar las candidaturas, este lunes 26 de octubre. Bajo una premisa compartida de máxima discreción, los contactos entre ambas direcciones continúan con el objetivo de articular una fórmula que optimice el voto de la derecha. El principal escollo sigue siendo el reparto de espacios electorales en varias provincias, con los populares presionando para que Vox renuncie a presentar candidatura en algunos territorios a cambio de contrapartidas aún por concretar.
Aunque el líder de Vox, Santiago Abascal, fue el primero en tender públicamente la mano el lunes para buscar una estrategia conjunta de la derecha con la que concurrir al Senado, la tercera fuerza guarda silencio sobre el estado de las negociaciones, como suelen hacer habitualmente. De hecho, el propio Abascal sacaba pecho este jueves de esa discreción y la planteaba como elemento diferenciador frente a la izquierda. “Nosotros no queremos dar el espectáculo que ha dado la extrema izquierda y todo lo que rodea a Sánchez en esos procesos de negociación en los que se han matado entre ellos mismos”, afirmó, al mismo tiempo que pidió “no adelantar acontecimientos”. Pese a ese hermetismo, los contactos continúan y el objetivo compartido sigue siendo explorar fórmulas que maximicen la representación del bloque de la derecha en la Cámara Alta.
El pacto del PSOE con Frente Amplio y otras fuerzas territoriales fue el detonante para que Vox planteara al PP la necesidad de dar con una fórmula de “entendimiento” para rentabilizar al máximo los votos de la derecha en la Cámara Alta. Los de Abascal ven en el movimiento de la izquierda un intento por “destruir” España, de ahí que se hayan sentado a negociar una estrategia electoral con los populares, algo inédito hasta la fecha. Según su lógica, la dimensión de la “amenaza” es tal que están dispuestos “a todo” por “salvar” a España y en ese “todo” entra hacer “sacrificios” para “proteger” el Senado, como lo es no presentar candidatura en las provincias donde no tengan opciones de obtener representación.
Es la opción que más fuerza cobra en Génova, donde también se ha instaurado la prudencia: que los de Abascal no concurran en algunos territorios. Ambas formaciones están reproduciendo un esquema similar al que adoptaron durante las primeras negociaciones para formar gobiernos de coalición en las comunidades autónomas. En la dirección nacional popular sostienen que entonces las conversaciones dieron “mejor resultado” cuando se desarrollaron con discreción. Y aunque niegan una voluntad expresa de agotar los plazos, admiten que el acuerdo todavía “no está maduro”.
La cautela responde también a un cálculo estratégico: evitar dar margen a la izquierda para reaccionar de nuevo antes de que se cierre el plazo electoral. El PSOE llevaba días negociando con Frente Amplio una coalición para el Senado antes de que venciera el plazo de registro el 16 de octubre y el acuerdo terminó cristalizando a última hora tras conversaciones discretas bajo la marca ‘Senado de Progreso’. Sin embargo, aquella alianza provocó una respuesta inmediata en el otro lado del tablero político. De hecho, en sectores socialistas admiten que la iniciativa inicial puede haber desencadenado un movimiento potencialmente más beneficioso para la derecha que para la propia izquierda.
Desde el inicio de las negociaciones han estado sobre la mesa dos fórmulas principales. La primera consiste en que Vox renuncie a presentar candidatura en determinadas circunscripciones y que el PP reserve uno de los tres puestos en la papeleta a un candidato próximo a los de Abascal, integrado formalmente en la candidatura popular. La segunda posibilidad pasa por que el PP se comprometa a compensar posteriormente a Vox mediante la cesión de un número determinado de senadores por designación autonómica tras las doce citas con las urnas previstas para mayo de 2027. Esta última vía ya se dio tras los últimos comicios de Extremadura, Aragón y Andalucía y los respectivos pactos de Gobierno a los que llegaron ambas formaciones, cuando el PP cedió los tres senadores a Vox.
Actualmente, gracias a las cesiones de los populares, Vox cuenta con cinco senadores. Y ello a pesar de que en las elecciones generales de 2023, los de Abascal recibieron más de 7,2 millones de votos para la Cámara Alta, pero esto no se tradujo en ningún senador debido a la dispersión del sufragio y a un sistema electoral que penaliza especialmente a las fuerzas que quedan fuera de las dos primeras posiciones. Habitualmente, el partido más votado obtiene tres senadores por circunscripción y el segundo, uno; una distribución que tradicionalmente se ha repartido entre PP y PSOE. Por ello, en el planteamiento de optimización máxima que defienden los populares, “si Vox no se presenta en algún territorio, se blinda la mayoría absoluta y se pueden alcanzar los tres quintos”. Esa mayoría reforzada constituye un umbral clave para influir en la renovación y nombramiento de distintos órganos institucionales, entre ellos el Tribunal Constitucional.
Sin embargo, Feijóo admitió este viernes que durante las conversaciones llegó a plantearse incluso la posibilidad de que los populares renunciaran a concurrir en provincias donde históricamente nunca ha logrado representación en el Senado, una opción que atribuyó a las demandas planteadas por Vox. El líder popular, eso sí, calificó esa opción como “desactualizada”. Aunque ninguna de las dos formaciones revela qué territorios han formado parte de las conversaciones, atendiendo al histórico de comicios celebrados, al PP se le resiste la obtención de senador en Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona. Estuvo sobre la mesa de negociación dicha vía, pero Feijóo insistió en que la fórmula preferente en Génova sigue siendo que sean los de Abascal quienes se retiren en determinadas circunscripciones. Y añadió que, si finalmente se produce ese paso, “lo lógico es que el PP corresponda a ese gesto”, aunque evito concretar cómo.
El 29 de noviembre se elegirán a 209 senadores de forma directa a los que se sumarán posteriormente 58 más designados por los parlamentos autonómicos. Más allá del reparto de escaños, lo que explica el interés de PP y Vox por alcanzar un acuerdo es la creciente relevancia política de una Cámara Alta que durante años ocupó un papel secundario, pero que puede convertirse en una pieza decisiva para el equilibrio institucional de la próxima legislatura.

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