47 millones de libros, un primer premio de 40.000 pesetas y escritores que viven (solo) de la literatura

En 1952, un escritor poco conocido, Juan José Mira conquistaba un galardón literario con su novela En la noche no hay caminos, que le dieron además de fama y proyección, 40.000 pesetas, 240 euros de ahora. Parafraseando su título, Mira fue el primero en abrir el camino a los premios Planeta, una idea poco convencional que se le ocurrió al editor José Manuel Lara, sevillano de nacimiento y catalán de adopción y corazón, que dos años antes había fundado la editorial del mismo nombre.

Mucho ha llovido desde entonces hasta llegar al cumpleaños de unos premios que estos días festeja la editorial Planeta. Son 75 años, una edad madura pero razonablemente bien llevada que sus responsables actuales desean celebrar como algo perdurable y optimista, acorde con el ambiente que respira en estos momentos el mundo del libro.

En el Palau de la Música de Barcelona, como si se tratara de una ópera por estrenar, José Creuheras, presidente del grupo Planeta ha dado la bienvenida ante la prensa a una entrega que contará este jueves 15 de octubre, día de Santa Teresa (fecha inamovible de la entrega, coincidiendo con el santo de la esposa de Lara), con la presencia de los reyes, Felipe y Letizia, lo más real que le puede pasar a una convocatoria literaria con permiso del Cervantes.

Creuheras ha brindado una perspectiva positiva del sector, para lo que se ha rodeado del jurado de estos galardones, que en esta edición alcanzan su récord de participación, 1.424 manuscritos recibidos. Luz Gabás, Eva Giner, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, la editora Belén López y dos nuevas incorporaciones, Paloma Sánchez-Garnica y Javier Sierra en sustitución de José Manuel Blecua, recientemente fallecido, y de Juan Eslava Galán, ausente por motivos de salud. Paridad en las votaciones de unos textos diversos, que, sin embargo, han planteado un objetivo común: la necesidad de encontrar la paz colectiva en el mundo.

Los finalistas, en contra de lo que se dijo en un principio no son diez, sino nueve, porque uno estaba publicado anteriormente y se ha descalificado siguiendo reglas de la convocatoria. Este galardón supone un millón de euros para el ganador y 200.000 euros para el finalista.

Creuheras subrayó que los premios tienen mucho que celebrar este año: “Desde 1952, han cumplido con su doble vocación: darle la máxima difusión del libro y ayudar a los escritores que pudieran vivir de la literatura. Era algo no habitual entonces”.

Lo que opinan los premiados

Para muestra, un vídeo de Planeta ha recogido las impresiones de algunos premiados, muchos de ellos ya fallecidos (cuyos testimonios pertenecen a grabaciones históricas), que han resumido notas como de perfume de un triunfo común, que fue conquistar este galardón. Javier Sierra lo ha definido “la mejor máquina de promoción y lanzamiento que hay en el mundo. No existe un libro tan esperado como el Planeta”.

Clara Sánchez dice que “era el premio, forma parte de la historia de la literatura en español” y Lorenzo Silva ha recordado que lo ganaron referentes para él como Ramón J. Sender, “lo que causa cierto escalofrío”. Algunos hablaron de sus ídolos, que lo conquistaron antes que ellos, como Fernando Delgado respecto a Ana María Matute.

A Soledad Puértolas el premio le supuso una “conmoción” y a Rosa Regás le “dio la posibilidad de ganar tiempo”. A Terenci Moix y a Antonio Muñoz Molina los sacó de momentos difíciles personales y a Espido Freire le permitió “entrar en una tradición literaria en la que han entrado muy pocas personas”.

Maruja Torres dijo: “Entré en una noche loca, pasé de un bote a un trasatlántico y me puse la banda de Miss Planeta”. Carmen Posadas destacó que pasó a ser traducida a más de 30 idiomas tras conquistar el galardón. Eduardo Mendoza lo calificó de “gran operación de animación cultural” y Dolores Redondo lo llamó “un sueño de niña que no solo no me decepcionó sino que estuvo por encima de mis expectativas”.

Javier Cercas resaltó su gran virtud, que es su popularidad. Y Eva García Saénz de Urturi lo comparó con “tener un título nobiliario”. Para Carmen Mola fue “una alegría inmensa” conseguirlo. Sonsoles Ónega lo elevó a “terremoto, tsunami” y Juan del Val alabó que gracias al Planeta “hay libros en las casas y así debe seguir”.

Más de 625.000 libros vendidos

Las cifras presentadas a continuación han sido un impulso para el futuro del Planeta: más de 47 millones de libros vendidos. “Divididos en las 74 ediciones, se han más de 625.000 libros en cada edición. Es un promedio que demuestra el premio Planeta descubre un nuevo lector. Quizás, incluso la primera vez que van a comprar es para un premio Planeta”, subrayó el presidente del grupo.

Creuheras reconoció la labor de los libreros, “un puente con los lectores” y anunció que Planeta abrirá su sede francesa en verano de 2027 por primera vez en su historia, con títulos traducidos a ese idioma.

El crecimiento expuesto por el presidente de Planeta, que incluye un aumento de la red de establecimientos de la Casa del Libro (80 en total), fue respaldado por Jesús Badenes, director de la división editorial de Planeta y que habló del “milagro español” citado en la reciente e importantísima Feria del Libro de Frankfurt, la más importante de Europa.

“La crisis del libro empezó en 2013 pero desde entonces hasta hoy ha crecido un 56%. Hay dos escenarios para este repunte: la existencia de periodistas culturales que hablan de libros y la cadena de producción y distribución. Además, los jóvenes cada vez leen más”, señaló.

Badenes insistió en el peso de los libros impresos frente al modelo digital, que supone un 92% del consumo. “La experiencia de comprar libros hace que mucha gente vaya a las librerías, que además son muy atrativas”.

“En España sigue habiendo un canal librero, las llamadas librerías independientes representan el 40%. En EEUU no llegan al 10% y en Inglaterra, a un 7%”, reseñó Badenes.

El ejecutivo se refirió a la inteligencia artificial. “Las herramientas asociadas a la IA no tendrán que ver con la capacidad intelectual, los autores son insustituibles” y citó que en EEUU se ha regulado el mercado para que un autor no pueda subir más de diez libros al día con su nombre, en Kindle. “El papel del editor es ese filtro de la calidad, asegurarla”, ha dicho.