Una de las investigadoras de Adamuz dice que sus superiores “modifican” los informes en un tenso debate entre técnicos de Transportes

El I Encuentro de asociaciones de víctimas de accidentes de aviación y ferroviarios que se ha celebrado este jueves en el Congreso ha dejado un tenso debate entre víctimas y técnicos y autoridades en la investigación de estos siniestros que ha terminado girando en el hecho, reconocido por todos, de que los informes de los peritos se modifican cuando llegan a la dirección de los órganos de investigación. El testimonio más claro lo ha dado precisamente una de las investigadoras actuales del accidente de Adamuz, que ha señalado que esta es una práctica común y “falta de independencia”.

“En muchas ocasiones, los informes que elaboramos los técnicos llegan a instancias superiores y se modifican”, ha afirmado Isabel López, una de las investigadoras de la antigua CIAF que continua investigando el accidente del 18 de enero pasado.

“Desde aquí quiero hacer una petición para que se respete el criterio técnico de los investigadores, es la única garantía de que nuestro trabajo no está al servicio de ninguna entidad”, ha añadido en un caluroso mensaje a las víctimas de accidentes, a las que ha animado a continuar en su exigencia de esclarecer tanto los accidentes de Adamuz como otros que pasaron hace más años, como el de Angrois o el de aviación de Spanair, cuyos afectados han sido especialmente incisivos en le debate contra los argumentos de uno de los grandes señalados este jueves, Gonzalo Guillén, el presidente de la nueva Autoridad Administrativa Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes ferroviarios, marítimos y de aviación civil (AITAT), que ha pedido “tiempo” para que el nuevo organismo, que se creó en julio, eche a andar plenamente.

“Una de las cosas que no llegamos a entender de los informes, los borradores, es cómo un investigador que ha estado en el terreno, con las víctimas, que conoce la situación y la plasma en un documento, no entiendo por qué tiene que pasar por otras personas”, ha señalado el presidente de la Asociación de Víctimas de Adamuz, Mario Samper. “¿Qué pasa, ¿tenéis faltas de ortografía?”, ha ironizado en al final de la sesión, que ha tenido poco de distendido y una tensión creciente, no solo desde las víctimas sino entre varios funcionarios con décadas a las espaldas en el Ministerio de Transportes.

Uno de ellos, Javier Hernández, investigador de accidentes de Aviación, ha partido una lanza por los organismos de investigación como la CIAF, antecesora ferroviaria de la AITAT, donde ha explicado el modus operandi que ha atacado López. “Hasta ahora, hacíamos un borrador, lo pasábamos al Pleno, que hacía los cambios”.

Sin embargo, ha garantizado la independencia de los técnicos. “Todos los investigadores, excepto tres personas antiguos secretarios [de las tres comisiones que ahora concentra la AITAT], somos funcionarios de carrera que ocupamos puestos que no son de libre designación, nadie nos puede cesar o presionar”, ha dicho Hernández sobre las acusaciones de la investigación ferroviaria que, ha dicho, vienen del pasado.

Sin embargo, la misma López y otros funcionarios han señalado que la ley que sustenta la AITAT mantiene la potestad para que su consejo -formado por siete personas- modifique los informes.

Así lo ha asegurado, también desde dentro del Ministerio de Transportes, Jorge Iglesias, un funcionario desde hace 40 años en el departamento que hoy dirige Óscar Puente, y que ha puesto como ejemplo de cambios de las investigaciones técnicas lo que sucedió con la del accidente del Alvia de 2013. “Está lleno, no solo de cosas que faltan, sino de mentiras”, ha denunciado Iglesias que ha rebatido a su ‘compañero’ de Ministerio asegurando que “no te echan, pero te meten en un rincón oscuro” si denuncian la modificación de informes. “Aunque no seas un puesto de libre designación te pueden machacar”, ha dicho sobre posiciones como la que ha defendido la investigadora de la CIAF, que se ha ganado el calificativo de “valiente” de muchos de los presentes.

Como ha insistido en varias ocasiones el representante de las víctimas de Angrois, Iglesias también ha reclamado al presidente de la AITAT que repita la investigación. “Un informe tan malo hace daño al sistema”. “Te rogaría, no solo por las víctimas, sino por la sociedad y la verdad técnica, que ese informe se repita, haya o no sentencia”, ha dicho.

La existencia de una sentencia tiene que ver con la excusa que este mismo jueves ha dado el presidente de la AITAT al representante de las víctimas del accidente de Angrois, que le ha insistido en que se repita la investigación, tal y como pidió la Agencia Ferroviaria Europea (ERA), a la que pidieron auditar la investigación que entonces hizo la CIAF.

“Hablando con el presidente [de la AITAT], ya nos ha confirmado que no va a hacer una investigación”, ha trasladado Domingo después de la pausa del café. Según su relato, Guillén le ha dicho: “Si lo demanda la justicia lo haré, yo soy muy bien mandado”.

“Recelo y suspicacia”

Guillén, contra quien se han centrado buena parte de los reproches durante toda la jornada, ha permanecido hasta el final de encuentro y ha intentado rebatir algunas de las acusaciones. Hasta el punto de que se ha presentado como “el aludido y presidente de la Autoridad”.

“Asumo el recelo y la suspicacia que tenéis contra nosotros “, ha dicho sobre un organismo cuya independencia también ha reconocido que está por demostrar. “Todavía no hemos aprobado ningún informe, no nos ha dado tiempo material, ha pasado agosto y teníamos que formar el organismo”, ha dicho. De momento investigadores de la extinta CIAF como López continúan sus pesquisas pero no han elevado ningún informe a los consejeros.

“Es un organismo independiente, del Gobierno y de las administraciones. No dependemos del Gobierno pero somos funcionarios”, ha reiterado Guillén que ha añadido que “necesitamos tiempo”.