Un halo de tristeza ha recorrido este miércoles la asamblea que el Sindicato de Inquilinas celebraba en la Puerta del Sol nada más conocerse el fallecimiento de Maricarmen, la octogenaria recientemente desahuciada de su vivienda de Madrid y símbolo del movimiento de protesta contra la crisis de la vivienda.
“No me lo esperaba. Pensábamos que ahora que podía volver a su casa esto no iba a pasar, creíamos que volvería a casa”, cuenta a 20minutos Lucía, una joven que lleva casi una semana acampada en la Puerta del Sol, epicentro de la protesta y este jueves hervidero de indignación tras trascender la muerte de la anciana. “Esto solo significa que hay que seguir luchando, la verdad”, resume sobre sus intenciones.
Como Lucía, muchos de los presentes se mostraban incrédulos ante el desenlace del desalojo de la octogenaria, que llevaba desde el 23 de septiembre ingresada en el hospital Gregorio Marañón de Madrid tras ejecutarse su desahucio de la vivienda en la que residía desde hace más de siete décadas. En su memoria, muchos han empezado a levantar improvisados altares con mensajes y velas. Otros, de forma espontánea, han puesto rumbo hacia la Carrera de San Jerónimo, al Congreso de los Diputados. Entre ellos, Paula, una “productora autónoma” que asegura que lleva una “vida tranquila pero precaria por el alquiler” que tiene que pagar y que “hace inviable que pueda ahorrar para la entrada de una vivienda”. Por eso, y con Maricarmen como símbolo, lleva “desde el principio” acampada en el corazón de la capital, “yendo y viniendo a diario” a su trabajo.
Aunque no está acampado, Gabriel no ha querido dejar de acercarse a las inmediaciones de la Cámara Baja para mostrar su rechazo y descontento. “Nos ha causado mucho dolor la muerte de esta señora”, cuenta en referencia a Maricarmen. “Es algo tan injusto que me tiembla hasta la voz. Nuestros representantes en las Cortes lo que deberían hacer es aunar fuerzas para que estas cosas no vuelvan a ocurrir. Es una injusticia”, clama un ciudadano ajeno a la acampada pero no a la crisis habitacional.
“Impotente” admite sentirse también Paloma a las puertas del Congreso. Como Gabriel, ella tampoco está en la acampada, pero dice haber acudido a “apoyar”. “Nadie puede empezar un proyecto de vida si no tiene acceso a una vivienda”. Por eso se muestra agradecida a Maricarmen: “Sería muy bonito que sentase un precedente para la movilización ciudadana”.
Alberti, el poeta de la calle
Entre las reacciones de quienes espontáneamente se han ido sumando a la protesta hay todo tipo de homenajes. Con megáfono en mano, los concentrados han querido dedicarle a la octogenaria la lectura de uno de los poemas más emblemáticos de Rafeal Alberti: Desahucio, del que sus versos vienen muy a cuento.
Ángeles malos o buenos, que no sé, te arrojaron en mi alma.
Sola, sin muebles y sin alcobas, deshabitada.
De rondón, el viento hiere las paredes, las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos. Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo
La lectura de estos emblemáticos versos ha corrido a cargo de Lucía Álvarez, una actriz que acude diariamente a la Puerta del Sol para “apoyar la dignidad de todos”. Cree que los versos del poeta “simbolizan muy bien lo que ha ocurrido con Maricarmen”. Ella dice estar viviendo el duelo por la anciana “con mucha tristeza” frente a otros compañeros que “la están viviendo con mucha rabia”. “Se podía haber muerto igual, porque era mayor, pero en su casa, tranquila, no con este dolor, esta ansiedad que ha sufrido al final de su vida”, reflexiona la joven. “Morirte así me parece una canallada”.
Carmen, otra joven que ha acudido también a la marcha frente al Congreso dice tener una sensación de “duelo absoluto por la situación” y de “incredulidad de pensar que esto ha podido ocurrir aquí”. En su opinión, “todos estos días están siendo de asombro por todo lo que está pasando y el día de hoy es de muchísima pena y de muchísima rabia. Esperemos que sirva de punto de inflexión para que no vuelva a ocurrir nada parecido”.
“Desolación absoluta” ante la muerte de la anciana es lo que siente Blanca, otra participante en la marcha. “Una vez más vemos como las instituciones no están preparadas para atender los problemas que hay ahora mismo. Este problema nos viene demasiado grande y hay que cortarlo de raíz”, opina la joven, que agradece la “red de apoyo” que el Sindicato de Inquilinas brinda a quienes tienen que pasar por un desahucio, como ha sido el caso de Maricarmen y su triste desenlace.

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