España despide esta semana un verano que pasa a la historia como el más cálido desde que hay registros oficiales (1869) y el de mayor número de días de ola de calor (61), que además ha sido el más extenso en territorio afectado y el más largo: las temperaturas veraniegas llegaron a mediados de mayo y podrían prolongarse hasta octubre.
Es por eso que el portavoz nacional de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), Rubén del Campo, ha asegurado este lunes durante la presentación del balance climático del verano de 2026 que “España ha entrado de lleno en una nueva dimensión de veranos”. Según ha explicado,significa que el cambio climático ha acelerado la llegada de unos veranos más largos, extremadamente calientes, secos y más extensos en territorio, afectando a toda Europa occidental.
Respecto al calor sufrido, Del Campo ha especificado que este verano las altas temperaturas han afectado especialmente al noreste del país. Y, por meses, ha destacado que el calor empezara más pronto que en años previos, a mediados de mayo. En referencia exclusivamente a los registros oficiales del verano meteorológico, junio fue el segundo más cálido de la serie histórica, solo superado por 2025; julio fue el mes más cálido de todos los meses que figuran en el registro y agosto, a pesar de unos últimos días “suaves”, se situó entre los seis más cálidos de la serie.
Según Aemet, el cambio climático ha acelerado la llegada de estos veranos de nueva dimensión que los expertos creían que no llegarían hasta mediados de siglo, por lo que urge adaptarse a unos estíos “más largos” y “con una vuelta de tuerca al calor que estamos acostumbrados”.
Un total de 61 días bajo ola de calor
De hecho, el verano que acaba en lo astronómico esta semana también ha pulverizado el récord de días vividos bajo ola de calor —episodios de temperaturas anormalmente altas, que se mantienen varios días y afectan a una parte importante de nuestra geografía”—. Así, Aemet ha contabilizado un total de 61 días bajo ola de calor entre el 20 de junio y el 15 de septiembre, desbancando con fuerza al siguiente año, 2022, cuando hubo 41 días en esas condiciones.
Este verano la primera ola de calor se vivió entre el 20 y el 27 de junio. La segunda, en julio, duró nada menos que 23 días y aún así sería superada por los 24 días que duró la ola de calor de agosto, ha detallado la Aemet. Si se le suma una ola tardía a primeros de septiembre, el número de días en ola de calor asciende a 61 días.
“Ya son dos de cada tres días de verano los que se viven bajo ola de calor. Es una nueva dimensión”, ha insistido Del Campo. “Más que una sucesión de olas sería mejor decir que el calor extremo es continuo”, ha dicho recordando que, sin embargo, solo hace 25 años, a principio de siglo, había veranos enteros sin que hubiera olas de calor.
Un verano que desborda el calendario
Para este balance, presentado este lunes en Valencia, Aemet ha analizado la temperatura media diaria en el conjunto de estaciones meteorológicas desde el año 1869 y ha constatado que el verano de 2026 “es el más cálido” de todos con un diferencia de 3 décimas sobre el anterior, el de 2025. El portavoz del organismo ha destacado que “los veranos más cálidos de la serie se están produciendo en el último lustro”.
La otra gran tendencia que revela el informe es que el verano en España es ahora más largo, desafiando el calendario. Eso implica que haya temperaturas consideradas propias de pleno verano desde el mes de mayo hasta bien entrado septiembre. “Hemos tenido cuatro meses de verano y no tres como marca el calendario“, ha descrito Del Campo.
El portavoz nacional ha recordado además que el verano ha batido récords también en extensión territorial. Las altas temperaturas y la sequía a casi toda Europa: “Las masas de aire han sido la mayor temperatura media desde que hay registros no solo en norte y este de España sino en Francia, Reino Unido, Alemania, Italia… En toda Europa occidental”, ha señalado.
Respecto a las lluvias, y siendo los veranos muy secos siempre en España, el de 2026 ha sido un verano más seco de lo normal. En concreto se cierra el tercer verano más seco de la serie solo por detrás del de 1994, el verano de la gran sequía, y el de 2016.
Para Aemet los veranos “con tormentas y más frescos” están desapareciendo en España. Si antes del año 2000 en uno cada cuatro veranos llovía bastante, cien litros o más, este siglo solo un verano (2010) alcanzó esa cifra de lluvia acumulada.
Año hidrológico: menos días de lluvia
En este sentido, y a diez días de que termine el año hidrológico, Aemet ha asegurado que va a ser, en términos generales, “un año normal o ligeramente por encima de lo normal (+6%)” en cuanto a cantidades de lluvia acumuladas en España. Sin embargo, en la rueda de prensa han considerado que este año resulta más interesante cómo ha llovido que cuánto. Así, la mitad de todas las lluvias se produjeron en solo tres meses, del 15 de diciembre al 15 de marzo, un fenómeno asociado también al cambio climático, cuyas proyecciones hablan de una concentración de lluvias en periodos más cortos, sin que cambie mucho el total acumulado.

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