El Museo Balenciaga reivindica la mirada del fotógrafo que sacó a la calle a la alta costura

El Museo Cristóbal Balenciaga acoge ‘Vivre Sa Vie. Georges Dambier y la Moda’, una muestra que repasa la relación entre el fotógrafo francés y la alta costura parisina de los años cincuenta. La muestra, que podrá visitarse en Getaria hasta el 13 de diciembre, invita al público a “adentrarse en el contexto de la alta costura parisina de los años cincuenta a través de la mirada singular del fotógrafo francés”.

Comisariada por la historiadora de moda Anabela Becho en colaboración con Guillaume Dambier, conservador de la colección Georges Dambier Photos, la exposición reúne 77 fotografías organizadas en siete ejes temáticos. Estos revelan la evolución de la moda, la influencia de la prensa especializada y el papel decisivo de las modelos en la construcción de la feminidad moderna.

La evolución de la moda francesa en imágenes

Dambier fue un pionero en el mundo de la fotografía, pues rompió con las convenciones de la fotografía de estudio al sacar a las modelos a las calles de París, convirtiendo sus grandes monumentos en escenarios de moda.

Ello permitió, además, liberar a estas mujeres de las poses rígidas de la época y alejarse de actitudes estereotipadas, una visión que anticipó la estética de la Nouvelle Vague.

El recorrido se despliega en las salas del Palacio Aldamar, articulando un diálogo con la colección permanente del museo y con la exposición temporal The Givenchiaga Family, dedicada a las conexiones entre Balenciaga y Givenchy, culminando un discurso centrado en los años dorados de la alta costura, al que incorpora la mirada final de la prensa de moda.

De hecho, la exposición profundiza en la relación de Dambier con Balenciaga y Givenchy, dos casas que marcaron la modernidad de la época y que quedaron inmortalizadas en sus fotografías.

Balenciaga en 360 grados

La perspectiva de las imágenes captadas por el francés permite ver las creaciones de Balenciaga casi en 360 grados, revelando la excelencia técnica del corte y la riqueza de detalles, y también documentó el primer desfile de Hubert de Givenchy en 1952, un momento que la revista ELLE describió como algo similar a “una descarga eléctrica o al efecto de una inyección revitalizante enriquecida con supervitamina”.

Además de París —su escenario predilecto—, la muestra recupera los reportajes de Dambier en destinos como Marruecos, Brasil, Tahití o las Antillas francesas, donde desarrolló el concepto del turista‑fotógrafo, con su estilo luminoso y espontáneo, que proyectaba una mujer libre, viajera y emancipada.

Con esta exposición, el Museo Cristóbal Balenciaga, —que conserva más de 5.100 piezas del modisto—, refuerza su misión de contextualizar la obra del diseñador en el ecosistema cultural que la hizo posible. De esta forma, Vivre Sa Vie. Georges Dambier y la Moda se presenta como una oportunidad única para redescubrir la modernidad de un fotógrafo que transformó la forma de mirar la moda en su momento más vibrante.