Rojo, verde o negro: el logo de esta centenaria firma de lujo cambia de color según el modelo

Walter Owen Bentley fundó Bentley Motors Limited el 18 de enero de 1919 junto a su hermano Horace Millner Bentley con el objetivo de fabricar automóviles de altas prestaciones que combinaran velocidad, fiabilidad y calidad de construcción. Y no es casualidad que el emblema de Bentley incorpore unas grandes alas. Un homenaje permanente a sus orígenes en la aviación y a la búsqueda constante de prestaciones e innovación tecnológica.

Antes de crear la compañía, Walter y Horace Bentley habían desarrollado una sólida experiencia en la ingeniería mecánica y aeronáutica. De hecho, durante la Primera Guerra Mundial, Walter destacó por el diseño de motores para aviones, una labor que marcaría profundamente la identidad de la marca.

Bentley cambia el color de su emblema según sea el modelo

Antes incluso de fundar la empresa, ya era reconocido por sus avances en el diseño de motores de combustión. Uno de sus mayores logros fue el desarrollo de pistones fabricados en aleación de aluminio, mucho más ligeros y resistentes que los tradicionales de hierro fundido. Esta innovación permitió aumentar la potencia y la fiabilidad de los propulsores, además de mejorar su rendimiento en competición.

Los éxitos obtenidos por vehículos equipados con esta tecnología consolidaron la reputación del ingeniero británico y sentaron las bases del prestigio que posteriormente alcanzaría Bentley.

En 1921 la marca presentó su primer automóvil de producción, el Bentley 3 Litre, equipado con un motor de cuatro cilindros y un avanzado árbol de levas en cabeza, una solución técnica muy innovadora para la época. Su combinación de robustez, velocidad y resistencia lo convirtió rápidamente en un referente entre los deportivos británicos. Apenas tres años después, en 1924, Bentley consiguió su primera victoria en las prestigiosas 24 Horas de Le Mans, una de las pruebas de resistencia más exigentes del mundo.

Aquel triunfo inauguró una etapa dorada para la firma, que conquistaría la carrera en cinco ocasiones entre 1924 y 1930 gracias al grupo de pilotos conocidos como los Bentley Boys, un equipo de aristócratas y entusiastas de la velocidad que contribuyeron decisivamente a forjar la leyenda deportiva de la marca.

Durante esos años quedó inmortalizada una frase atribuida a W. O. Bentley que resume la filosofía de la compañía: “Construye un buen coche, el mejor de su clase”. Este principio continúa inspirando el desarrollo de sus modelos más de un siglo después.

El color del óvalo ayuda a identificar el tipo de vehículo

El logotipo de Bentley también encierra una interesante simbología. Diseñado originalmente por el ilustrador Gordon Crosby, muestra una gran letra “B” rodeada por un par de alas desplegadas que representan la libertad, la velocidad y la excelencia técnica heredadas del mundo de la aviación. Curiosamente, el color del óvalo situado tras la inicial ha servido tradicionalmente para identificar el tipo de vehículo.

El fondo negro ha sido el más habitual en los modelos de producción destinados a clientes particulares; el verde se reservó para versiones de competición y el rojo para los automóviles más exclusivos o de altas prestaciones. Aunque esta diferenciación cromática no siempre se ha aplicado de forma estricta a lo largo de la historia, constituye una de las curiosidades más conocidas de la identidad visual de Bentley.

La marca atravesó importantes dificultades económicas tras la crisis de 1929 y en 1931 fue adquirida por Rolls-Royce, iniciando una nueva etapa centrada en el lujo y el refinamiento. Décadas después, en 1998, Bentley pasó a formar parte del Grupo Volkswagen, propietario actual de la firma.

Pese a estos cambios de propiedad, el emblema alado apenas ha sufrido modificaciones y sigue simbolizando la unión entre la tradición aeronáutica, la innovación técnica y el lujo artesanal que han convertido a Bentley en una de las marcas más prestigiosas del mundo del automóvil.