Los hijos de los políticos

<p>Los políticos saben que son sus colegas de la oposición los que les quita el sueño, como parece que le pasaba unos años atrás a Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, pero a veces se distraen y resulta que su riesgo profesional, <b>quienes de verdad lo amenaza son sus familiares</b>, y a veces los más próximos. Es lo que les está ocurriendo estos días a dos presidentes americanos, elegidos por la mayoría de los ciudadanos, pero la continuidad en sus cargos peligra por la conducta sospechosa nada menos de…¡sus hijos!</p><p>Uno de ellos es el propio <b><a href=”https://www.20minutos.es/minuteca/joe-biden/” title=”Joe Biden”>Joe Biden</a></b>, que ya llegó a la Casa Blanca soslayando <b>acusaciones de corrupción en sus negocios profesionales de su primogénito </b>– fruto del matrimonio con su primera esposa Neilia Hunter Biden. Aquellas sospechas, que al final fueron soslayadas durante la campaña electoral frente a Trump, vuelven a prosperar ahora con mayor fuerza ante las pretensiones polémicas de sus propios seguidores demócratas de cara a la reelección el año que viene.</p><p>Más grave por la urgencia y la gravedad de los hechos es la obligación ética de presentar su dimisión que enfrenta el recién elegido presidente de Colombia, <a href=”https://www.20minutos.es/minuteca/gustavo-petro/” title=”Gustavo Petro”><b>Gustavo Petro</b></a>, cuyo hijo primogénito y colaborador más próximo, Nicolás, diputado del Atlántico y ahora detenido en Bogotá, ha reconocido ante los jueces que su padre consiguió ganarse el puesto gracias al <b>apoyo económico del narcotráfico</b> que recibió durante la campaña electoral. Obvio es añadir que el cargo es muy grave y el escándalo trasciende a la lucha política cotidiana.</p><p>Colombia sufre desde antiguo del estigma de ser una de las capitales del <b>tráfico de la droga</b> y la confirmación de que el propio presidente de la República sea uno de sus beneficiarios empaña más aún la imagen y el respeto internacional que el país estaba recuperando gracias a la lucha contra la producción y exportación delictiva que los anteriores gobiernos estaban logrando. Algunas veces, triste es reconocerlo, el enemigo más peligroso no está sentado en las bancadas del Parlemento, convive en la propia casa.</p>