El edadismo en el lenguaje y la importancia de aprender a hablar con las personas mayores

<p><b><i>EN COLABORACIÓN CON FUNDACIÓN ”LA CAIXA”</i></b></p><p>El edadismo es aquella<b> discriminación que se da por razón de edad</b>, especialmente hacia las personas mayores. Sus efectos pueden apreciarse en diversas actitudes negativas que existen respeto a la vejez y en la invisibilización del colectivo y sus necesidades.</p><p>Además de su exclusión en los entornos laborales o incluso la limitación de sus cuidados y tratamientos (porque “ya no se puede hacer nada por esa persona”), <b>una de las vertientes más extendidas es el lenguaje</b>. Esto ocurre cuando se hace un uso inadecuado del habla para dirigirse hacia las personas de más edad o para hablar de ellas. </p><p>Conscientes de esa mala práctica, desde el Programa de Personas Mayores de la <a href=”https://fundacionlacaixa.org/es/personas-mayores-talleres-presenciales” target=”_blank” rel=”nofollow”>Fundación ”la Caixa”</a> recogieron palabras facilitadas <b>por participantes en las dinámicas realizadas en centros de personas mayores</b> propios de la Fundación ”la Caixa” y en convenio con administraciones de distintas ciudades de España.</p><p>Con <b>más de 300 respuestas se ha desarrollado un<a href=”https://fundacionlacaixa.org/es/personas-mayores-recursos-digitales-glosario-edadismo” target=”_blank” rel=”nofollow”> glosario</a> de las 45 palabras y expresiones </b>más relevantes, así como una explicación de por qué no es adecuado su uso. “Si este tipo de lenguaje está presente en la vida de una persona mayor verá un impacto negativo en su autoestima (cómo se valora a si mismo) así como en su autonomía y capacidad de decisión en su vida: al final otros harán y decidirán por esa persona”, explica la encargada de redactar el texto, la psicogerontóloga y profesora agregada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, Montse Celdrán.</p><p>En dicha guía se detallan <b>las tres formas más habituales de edadismo</b>, que se explican a continuación con algunos ejemplos de los que aparecen recogidos en ella. Además, el prólogo ha corrido a cargo de la escritora y académica de la Real Academia Española, Soledad Puértolas. </p><h2>Infantilización</h2><p>Esta se da cuando<b> se habla con las personas mayores como si fueran niños</b>, el llamado<i> baby talk </i>o<i> elderspeak</i> en inglés. Con esa entonación exagerada y ese registro sencillo, colocamos a estas personas en una posición de inferioridad, como si no fueran capaces de entender lo que se le está diciendo. Lo mismo sucede con el uso de diminutivos con su nombre y con términos como <i>viejito</i> o <i>abuelito</i>.</p><p>Algunos ejemplos de expresiones edadistas que infantilizan:</p><p><b>-“Nuestros mayores”. </b>Aunque su uso se hizo muy popular durante la pandemia, ya que se entendía que existía una responsabilidad social hacia las personas mayores, la expresión destila paternalismo. Se puede entender que, si son nuestros, yo debo saber lo que es mejor para ellos o tengo la capacidad de decidir por ellos.</p><p><b>-“Son como niños”.</b> Esta expresión muestra una mirada que observa al mayor como menos adulto y menos capaz de tomar sus propias decisiones. También se da a entender que, en el proceso de hacerse mayor, de esas pérdidas cognitivas y físicas, hay un retroceso hasta ser un bebé.</p><p><b>-Pluralizar: “Vamos a tomar la medicación”. </b>Este tipo de frases puede generar confusión en personas con deterioro cognitivo. Además, aunque se intente hacer desde la afectividad, no dejan de poner a la persona más joven en una posición de poder, sobre todo si se usa un tono demasiado afectivo o condescendiente.</p><h2>Despersonalización</h2><p>Esta consiste en <b>tratar de manera homogénea a todas las personas mayores</b> como si fueran una masa, sin tener en cuenta sus singularidades, necesidades o preferencias. Términos como los jubilados, los pensionistas, los viejos, los abuelos… se enmarcarían aquí.</p><p>Algunos ejemplos de expresiones edadistas que despersonalizan:</p><p><b>-“Tercera edad”.</b> Este concepto se relaciona con una mirada que aún persiste de que el ciclo de la vida se rige por el trabajo y esta época sería la desvinculación con la etapa laboral. Aunque actualmente las personas se siguen formando a lo largo de toda la vida, sigue considerándose solo importante aquel aprendizaje que está enfocado al desempeño laboral.</p><p><b>-“Estar gagá”. </b>En su coloquialismo, destaca por el tono de voz y la expresión facial que suele acompañar a la expresión como una mofa de la persona mayor ante algún error de carácter cognitivo. Esto hiere a las personas y puede provocar que cometan aún más fallos por los nervios.</p><p><b>-“Te conservas muy bien” / “Has hecho un pacto con el diablo”. </b>Ambas expresiones siguen el mismo patrón: es una valoración positiva de la apariencia de una persona mayor en la que la comparamos con cómo debería estar según su edad. Aunque en un primer momento la persona se pueda sentir halagada, no es sino una mirada negativa sobre la vejez.</p><h2>Deshumanización</h2><p>Esta se produce al <b>perder la empatía en el trato con las personas mayores.</b> Se deriva en no potenciar su autonomía, ni respetar su privacidad, así como no permitiendo su participación en la toma de decisiones.</p><p>Algunos ejemplos de expresiones edadistas que deshumanizan:</p><p><b>-Cosificar (“trasto”, “cascajo”, “momia”, “dinosaurio”)</b>. La deshumanización más clara es, precisamente, no considerarles personas. Con estas palabras se les atribuyen características de elementos inertes o que hablan del paso del tiempo en negativo.</p><p><b>-“Tacataca”, “sonotone”, “medalla”.</b> Son elementos visibles que evidencian la necesidad de la persona mayor, una dependencia que no es muy valorada en la sociedad. Por eso no se debería hacer referencia a ellos en estos términos y, en su lugar, utilizar palabras neutras.</p><p><b>-“Contar batallitas”. </b>Aunque la transmisión del pasado es importante y tiene una función social, en muchas ocasiones al utilizar esa expresión se desautoriza el relato de la persona mayor. Con ello, se le hace sentir que no interesa lo que pueda contar y se le desanima a volver a iniciar una conversación.</p><p>Finalmente, es importante recordar que <b>no solo hay que revisar el lenguaje y el tono que usamos, sino también otros comportamientos</b>: el poder que les damos a la hora de tomar decisiones y el respeto hacia sus preferencias. Todo ello, sin olvidar también mostrar empatía con sus dificultades.</p>