Madrid volvió a convertirse este lunes en el escaparate de las Fuerzas Armadas durante el desfile del 12 de octubre en una celebración marcada por el adelanto electoral y la crisis de Ceuta en la víspera de la visita histórica de los Reyes a la ciudad autónoma. Los monarcas, Felipe y Letizia, junto a la princesa Leonor y la infanta Sofía, presidieron el tradicional desfile por el Día de la Fiesta Nacional en el que participaron cerca de 4.400 militares, 144 vehículos, 39 motos, 50 aviones y 32 helicópteros. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a ser recibido con insultos y abucheos en una escena que ya se ha convertido en habitual cada 12-O. Pero este año es aún más inevitable la lectura política de una cita que cada año trasciende el carácter castrense para reflejar el estado del país: la celebración se produce a siete semanas de la cita con las urnas.
El jefe del Ejecutivo llegó con cierto adelanto, pero decidió esperar dentro del coche durante cuatro minutos hasta que a las once en punto salió a recibir a los Reyes y a saludar al resto de las autoridades políticas. Los primeros saludos fueron a la ministra de Defensa, Margarita Robles, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, precisamente dos de los referentes del PP más duros en la confrontación con el Ejecutivo de Sánchez. Aun así, no evitó que se escuchasen los “Pedro Sánchez, hijo de puta” que profirieron varios ciudadanos y que repitieron cuando el presidente del Gobierno abandonó el desfile militar.
El clima cambió en el momento en que los reyes aparecieron por el Paseo del Prado para transformarse en aplausos y cánticos a favor de Felipe VI. “¡Viva el Rey!”, coreaba el público una y otra vez. Sin embargo, justo antes de acercarse a la fila de ministros y presidentes autonómicos, el público volvió a arremeter contra Sánchez con insultos como “traidor” por la gestión de la crisis ceutí.
Los Reyes invitaron por primera vez a representantes de la sociedad civil de Ceuta y Melilla a la recepción del Palacio Real, una iniciativa inusual que ya hicieron con los afectados por la DANA y los del volcán de La Palma y que este año hacen en solidaridad con la población ceutí, que sufrió la entrada masiva de más de 80.000 inmigrantes hace más de dos meses y de la cual todavía no se ha recuperado. Ningún contratiempo deslució la celebración de este año: el tiempo ha acompañado y los desfiles aéreo y terrestre se han desarrollado con normalidad. El cabo primero José Antonio Lago Rubio, con más de 12.500 saltos en paracaídas a sus espaldas, ha sido el encargado de desplegar la bandera de España en el desfile de 2026, como hizo en 2011, tras los honores militares a los Reyes. El debut de la cabra ‘Babieca’ de la Legión fue una de las principales novedades de este año. También fue la primera vez que los vehículos de combate 8×8 Dragón participaban en el desfile del 12 de Octubre.
Precisamente en el momento de los honores a los Reyes, la princesa Leonor protagonizó una de las anécdotas de este 12 de octubre, cuando se le cayó la insignia del Toisón de Oro. La heredera al trono se detenía para cogerla y guardarla en su bolsillo para posteriormente escenificar la complicidad con su padre Felipe VI, quien se la colocó una vez en la tribuna. La princesa repitió uniforme de gala del Ejército de Tierra tras haber completado su formación militar, mientras que el jefe del Estado vistió el uniforme de capitán general del Ejército del Aire.
En pleno clima electoral, el presidente del Gobierno estuvo acompañado por 18 de los 22 integrantes del Consejo de Ministros, pues faltaron el ministro de Transportes, Óscar Puente; la ministra de Sanidad, Mónica García; el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy; y la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego. Por parte de la oposición, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, asistió junto a su portavoz parlamentaria, Ester Muñoz. Sin embargo, por segundo año consecutivo, el líder de Vox, Santiago Abascal, decidió no acudir y celebró el día de la Fiesta Nacional en Ceuta junto a su “aliado” francés, el ultraconservador de Agrupación Nacional, Jordan Bardella.
Desde la ciudad autónoma, minutos después de finalizar el desfile, Abascal justificó su decisión: “No quería compartir tribuna con este Gobierno traidor. En un día como hoy, solo podría estar en Ceuta. No podemos estar celebrando el Día Nacional tranquilamente en un contexto de invasión de una parte de nuestro territorio”, defendió. La crisis de Ceuta lleva siendo protagonista del panorama político desde el pasado 30 de julio, pero este 12-O ha cobrado especial relevancia por la proximidad al viaje de los reyes a la ciudad autónoma. Felipe VI quiso darle tal trascendencia y se detenía durante el saludo a las autoridades a conversar con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y su homólogo en Melilla, Juan José Imbroda.
Tres presidentes autonómicos ausentes
Casi todos los representantes regionales acudieron a la celebración, salvo los de Navarra -María Chivite- y Andalucía -Juan Manuel Moreno- por motivos de agenda y la tradicional ausencia del lehendakari del País Vasco, Imanol Pradales. Tampoco se vio a miembros de los partidos independentistas catalanes, ERC y Junts, ni de Bildu, así como a representantes de Podemos, que solo acudieron cuando formaron parte del Ejecutivo. El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, sí ha roto con la tradición habitual de los presidentes nacionalistas y, como hizo el año pasado, acudió también hoy al desfile.
Al igual que en los últimos tres años, el desfile militar se desplegó a lo largo del Paseo del Prado y del Paseo de Recoletos por las obras que continúan en el entorno del Paseo de la Castellana. En él participaron 3.850 hombres y 530 mujeres de las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como 50 aviones, 32 helicópteros y 144 vehículos, 39 motocicletas, 286 caballos, cinco perros y la cabra Babieca, la mascota de la Legión. El momento más emotivo fue un año más el homenaje a los caídos por España, acompañado por ‘la muerte no es el final’. Los Pilatus C-21 de la Formación Mirlo sobrevolaron el cielo de Madrid por segundo año consecutivo para culminar el homenaje. Posteriormente, por primera vez los Eurofighter del Ejército del Aire tomaron el relevo de los históricos C-101 de la Patrulla Águila y tiñeron el cielo de la capital con los colores de la bandera de España. Otro hito del desfile ha sido el aniversario de la VIII Bandera de la Legión, que hicieron el recorrido con su paso específico a un ritmo de 160 pasos por minuto.
El “último” desfile de Pedro Sánchez
La solemnidad del acto no deja espacio para la campaña política, que se ha producido en las redes sociales y en las intervenciones de diversos líderes políticos antes del arranque del desfile. Pedro Sánchez reivindicó en X los “derechos conquistados” y “los que quedan por llegar” en un escenario marcado por la acampada acampada de la Puerta del Sol que, desde hace ya dos semanas, escenifica el hartazgo de la sociedad por la crisis de la vivienda. Por su parte, Isabel Díaz Ayuso deseó que este año fuese el “último desfile de Sánchez” como presidente del Gobierno y dedicó la jornada a los ceutís: “Nuestro pesar por la situación de Ceuta, en quienes pensamos y a quienes dedicamos este día”, expresó. También desde el PP, la vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, expresó en un vídeo que “este 12 de octubre celebramos lo que nos une y el próximo 29 de noviembre está en nuestra mano que nadie vuelva a dividirnos”, pidiendo a los españoles que acudan masivamente a votar.
Tras la parada militar, las autoridades se dirigieron al Palacio Real, donde este año los Reyes reciben a más de mil invitados entre políticos, autoridades militares, representantes institucionales y personalidades de la sociedad. En este 12 de octubre, también hubo medio centenar de ceutíes y melillenses en homenaje a ambas ciudades, coincidiendo con la visita de sus majestades a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre.

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