Las vestimentas de las camareras de la boda recordaban a los trajes de las sirvientas de inicios del siglo XX. Las críticas iban dirigidas tanto al posible clasismo del look como a lo inapropiado de las prendas en pleno mes de julio: medias y mangas largas tupidas y cuellos cerrados.
Para hablar más del tema, Todo es mentira ha conectado con la wedding planner Priscila Llorens, quien ha dado su punto de vista como trabajadora de la industria: “Yo no lo veo clasista, porque dentro de las bodas cada catering viste a sus empleados como quiera”.
“Una manera apropiada es llevarlo lo más pulcro posible. A veces es difícil saber cómo vestir a los empleados en una boda, y más siendo tan sonada como la de Tamara e Íñigo”, ha explicado la invitada.
La wedding planner ha continuado: “En las bodas, sobre todo de Madrid, el personal viste muy clásico. Cada cliente tiene su estilo en la de Tamara Falcó todo se rige por el protocolo”.
“Al final están sirviendo en un banquete y tienen que llevar el pelo recogido. Lo de las mangas largas es por tapar posibles tatuajes“, ha detallado. “Todo es por algo, nadie quiere hacer sufrir a nadie, ni mucho menos”, ha añadido LLorens.
En cuanto a si hay uniformes entre los que elegir dependiendo del tiempo, Priscila ha explicado que depende del catering: “Yo a mis wedding planner les hago vestir de negro, aunque no de manga larga, les dejo vestir con corta”.
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