La coalición, encabezada por el partido de Rutte, el VVD (Partido Popular para la Libertad y la Democracia) —liberal— tenía como socios a la Unión Cristiana (CU) —protestante—, el Partido del Control Democrático (DG6) y el Demócrata Cristiano (CDA) —de centro y derecha—. Un gabinete que en ningún momento disfrutó de tranquilidad en sus planteamientos. La causa actual de la ruptura es la actitud sobre la inmigración.
Y más que la inmigración, que enfrenta a casi todos los países en Europa, las desavenencias que propiciaron la ruptura fue la acogida a los refugiados de guerra y perseguidos políticos y demandantes de derecho de asilo, sobre lo que se mostraron intransigente los partidos de la extrema derecha. En estos momentos, hay unos 700 solicitantes de acogida que permanecen retenidos en espera de recibir la autorización para permanecer en el país. El problema afectó especialmente al derecho de los aceptados a incluir a los familiares.
Rutte presentó la ruptura de la coalición y de su tercer gobierno en una década —que esta vez sólo se mantuvo en el poder 450 días— al rey Guillermo Alejandro y lo anunció en una conferencia de prensa desde la sede del palacio de Binnenholf. Como consecuencia, se abrirá la convocatoria de elecciones. Rutte, el primer ministro ya en funciones, es considerado como un hábil negociador y el protagonista de la estabilidad democrática que se ha mantenido en los Países Bajos a pesar de su complicidad política.
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