Lochridge trabajó como contratista independiente a la empresa en 2015, y pasó a ser empleado directo de 2016 a 2018, año en el que fue despedido tras expresar su inquietud en el mencionado correo.
“Me consideraría bastante audaz cuando se trata de hacer cosas que son peligrosas, pero ese submarino es un accidente a punto de ocurrir“, escribió. “No hay forma de que me hubieran contratado para sumergirme en esa cosa”, continuó.
Refiriéndose a Stockton Rush, CEO de OceanGate, añadía: “No quiero que se me considere un aguafiestas, pero me preocupa que se mate tanto a sí mismo como a otros en el empeño por impulsar su ego”.
El mensaje estaba dirigido a Rob McCallum, asociado del proyecto que finalmente se desvinculó por las preocupaciones de no clasificar el vehículo por una agencia de certificación marina. Él también decidió dirigirse a la empresa para alertar de los posibles riesgos del Titán.
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